.jpg)
Parece mentira, pero el espíritu de
Capello sigue vivo en la casa blanca. Ha terminado la primera vuelta de una liga que tiene visos de ser como las de antaño. Aquellas en las que los brasileños y/o/u holandeses decidían el ganador de la temporada, aquellas en las que era ‘cosa de dos’, aquellas en las que sólo valían los resultados.
Se fue Capello y todo parecía que iba a mejorar, en cuanto a juego. Así, y aunque los más ‘capelistas’ se echaron las manos a la cabeza con la destitución del italiano, tras la consecución del campeonato nacional que calma la sed de títulos, la mayor parte de la afición vuelve a ilusionarse.
Se ficha a
Schuster, entrenador ‘joven’ y prometedor al que le gusta el buen fútbol; se le da un cierto aroma a ‘tulipán’ al equipo fichando a holandeses jóvenes y prometedores de fama internacional, viendo lo rentable del fichaje de
Van Nilstelrooy; se retoca la defensa; se le busca un recambio de ‘garantías’ al ‘salvador’
Casillas; y se asiste a la recuperación ‘hiperbárica’ de
Raúl. Pero todo sigue igual, eso sí, sigue igual para mal y para bien.
.jpg)
Para mal, porque este Madrid recuerda demasiado al de la temporada pasada. El entrenador se vuelve ‘resultadista’ y se le agria el carácter, culpa a los árbitros en las malas y se muestra a la defensiva en las buenas; un denostado,
Baptista (en su momento fue
Beckham) pasa de la grada a estrella; ‘
Guti.HAZ’ ‘hizo’ y convenció al principio, pero vuelve a ser discutido para el once titular; los fichajes en defensa no parecen cuajar (excepto
Pepe), y los nuevos holandeses se han ido ‘apagando’ con el paso de las jornadas.
Y para bien, básicamente, por los buenos resultados que finalmente le otorgaron el galardón de equipo más regular de la temporada pasada. La duda no está solo en si el Real Madrid podrá mantener esta ventaja de 7 puntos que tiene a día de hoy, sino en si el equipo blanco esta ‘condenado’ a ganar con este fútbol ramplón y ‘en ocasiones’ (y digo ‘en ocasiones’ por no ofender a nadie) aburrido. Aunque, ‘bendita condena’, pensará algún que otro culé.