www.diariocritico.com
Chau cocalero

Chau cocalero

viernes 18 de enero de 2008, 16:12h
Actualizado: 29 de enero de 2008, 16:57h
Parecería ser que con el advenimiento del nuevo año, el señor Presidente se hizo propósito de enmienda, cosa apreciable aunque mueva a pensar que, luego de casi dos años de discurso confrontacional que trajo como consecuencia un país al borde del colapso político, no le quedaba otra opción.
 
Agotada su estratagema para la desestabilización de los gobiernos prefecturales –sea por acción directa o por asfixia financiera- cogió el guante que le lanzaron éstos y ya van dos días que asistimos, cual voyeuristas impenitentes, a la puesta en escena de sendos actos de una representación que promete, para hoy, un capítulo de infarto.
 
En rigor, lo que ahora parece una circunstancia extraordinaria debió haber sido la tónica habitual en una relación que no tiene por qué ser más conflictiva de lo necesario. Pero el oficialismo persistió en su empeño de imponer un modelo hipercentralista que prácticamente lo aisló en occidente. La Constituyente fue otro fiasco y su producto, un proyecto de texto constitucional grotesco, la suma de todas las ilegalidades –la respuesta estatutaria al mismo tiene también su dosis de mal gusto-.
 
Que S.E. hubiera dispuesto el concurso de constitucionalistas para una purgación del malhadado texto es absolutamente decidor; es como tildar de tarambanas a sus redactores (sus propios asambleístas), disposición responsable que respaldo con expectación. Sin embargo, el Presidente ya tiene a mano un curso intensivo sobre el tema: la buena cantidad de artículos bien fundamentados en los que dicho proyecto no sale bien librado, publicados en este y otros periódicos. Es que, seamos directos, el garabato masista no resiste un análisis medianamente serio.
 
Comencé presumiendo un nuevo estado de ánimo en la persona del Primer Mandatario y voy a continuar en tal tesitura. Me parece que ha dejado atrás al dirigente cocalero y va en camino hacia el estadista; soy atrevidamente categórico en lo primero y cautelosamente dubitativo en lo segundo: los hechos lo confirmarán o lo invalidarán. El paso fundamental lo puede dar en esta jornada al asumir que él es responsable en última instancia para lo que vaya a ocurrir en adelante. De su aparentemente recién adquirida madurez depende que la incertidumbre no se prolongue por más tiempo, que la unidad no sea un concepto vacío o un arma arrojadiza para achacar al otro de querer resquebrajarla, y que se convierta en el hombre de Estado que Bolivia necesita.
 
Ahora, si me lo permite, me dirijo a usted con el mayor respeto: de cinco años que corresponden al periodo constitucional de gobierno, dos los ha ejercido con la lógica de la aniquilación del “enemigo” y así le ha ido. No insista, Presidente; le quedan tres en los que puede revertir el desbarajuste institucional que usted mismo ha promovido. No me cabe duda de que serán los propios prefectos quienes le acompañarán en este derrotero. 
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios