La Organización Mundial de la Salud reconoció el alcoholismo como una enfermedad en 1980, pero mucha gente depende del alcohol y desconoce que tiene un problema. Gran parte de los miembros del grupo Esperanza de Alcohólicos Anónimos de Móstoles ha logrado ya tomar conciencia de su dolencia y, sobre todo, vivir sin beber.
El grupo Esperanza de Alcohólicos Anónimos de Móstoles, fundado hace 32 años, es uno de los más antiguos de España. De hecho, nació antes de que esta organización se legalizara en nuestro país. En él se recuperan habitualmente más de 40 vecinos y vecinas de la zona Suroeste de la Comunidad de Madrid.

Para ingresar en esta asociación solo hace falta cumplir una premisa: querer curarse. “Somos un conjunto de personas, hombres y mujeres, que comparten la esperanza de poder recuperarse de la adicción a la bebida. Nos mantenemos con nuestros propios donativos y no tenemos ni grupo político ni religión común... Solo queremos estar sobrios y ayudar”, asegura Marga, miembro de la asociación, en la que han logrado abandonar la bebida más de dos millones de personas en todo el mundo.

Actualmente hay 77 grupos de Alcohólicos Anónimos en la región. En uno de ellos se recupera, desde hace seis meses, Julián, de 61 años. “Cuando llegué era un desecho. Me había ido metiendo poco a poco en un pozo por culpa del alcohol. Pero mis compañeros de Alcohólicos Anónimos me tendieron una cuerda que poco a poco voy subiendo. Siento que he vuelto a nacer y lo mejor es que me he reencontrado con mi familia”, explica.

Maribel, familiar de un alcohólico, es miembro de AL-ANÓN, una asociación dedicada a la recuperación de todas aquellas personas cercanas al enfermo, ya sean familiares o amigos. “Con esta enfermedad no solo lo pasa mal el propio alcohólico. A mí mi vida me daba igual, solo quería que mi marido dejara de beber. Lo peor es que llegué a sufrir ataques de ansiedad y perdí mi trabajo por las continuas bajas. No me sentía capaz de hacer nada, no miraba a la gente a la cara... Estaba llena de miedos. Cuando mi marido ingresó en Alcohólicos Anónimos yo me sentí aliviada pero me seguía encontrando mal...Hasta que ingresé en AL-ANÓN y me abrieron los ojos: yo no tenía la culpa de que mi marido fuera adicto a la bebida y tampoco podía cambiar a nadie yo sola”, confiesa.

El alcoholismo es actualmente la enfermedad que más muertes causa en el mundo, tras el cáncer y el sida. Por eso los miembros de Alcohólicos Anónimos de Móstoles quieren llevar la esperanza al enfermo que está ahí fuera, al alcohólico activo, el que aún está en los bares. “Vivir con el alcohol es un peso muy superior a la fuerza de cualquiera. Yo ya llevo 17 años recuperado y creo que lo principal es pedir ayuda y, después, poner de tu parte para curarte”, declara Julián, otro miembro de Alcohólicos Anónimos. “Mi mayor orgullo es haber estado sobrio el día que murió mi madre y haberme despedido de ella en condiciones”, añade.
Concha Gómez, psicóloga de familia, lanza una recomendación. “Estoy acostumbrada a tratar con familiares de alcohólicos y les animo a no caer en la desesperanza y sobre todo a escuchar a gente que tenga historias similares. Hay que intentar ser feliz independientemente de lo que haga el alcohólico y procurar encontrar una motivación personal a la que agarrarse con fuerza”, aconseja.