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¡Capitán manda!

¡Capitán manda!

Hay un juego por medio del cual los chicos comparan la habilidad que unos tienen respecto a otros para seguir las piruetas que hace el que, en cada caso, se encuentre al mando de todos los demás, y obedecer sus instrucciones.

En estos días, hemos visto a los asambleístas del Gobierno haciendo fila para reunirse nuevamente con el primer mandatario, para recibir instrucciones y tratar de atenuar las críticas que se les hace por haberse burlado de la consulta popular de abril del año pasado al asumir atribuciones ajenas a la transformación del marco institucional del Estado y la elaboración de una nueva Constitución, que se les encargó.

Como lo he señalado antes, la Asamblea Constituyente, masivamente gobiernista, se convertiría en un organismo obediente y no deliberante. Recordemos que antes de que la Asamblea se instalara oficialmente, los asambleístas gubernamentales se reunieron en “talleres” reservados para conocer lo que tenían que hacer, y aprobaron los textos que les fueron presentados respecto a normas sobre la disciplina u obediencia debida, so pena de ser destituidos.

El Mandato Constituyente n.° 1 de la Asamblea cumplió fielmente las órdenes que el presidente de la República había anunciado un tiempo antes, de que tenía que sustituir al Congreso, “mandar a su casa” al superintendente de Bancos y al ministro fiscal general, y mantener a los magistrados de la Corte Suprema, Tribunal Constitucional y Tribunal Supremo Electoral… “mientras la Asamblea Constituyente no disponga lo contrario”.

Los asambleístas en una reunión en Loja con el economista Correa, antes de que sesionara la Asamblea, resolvieron que esta no solo debía transformar el marco institucional del Estado y dictar una nueva Constitución, sino que la Asamblea sería un órgano de plenos poderes para “legislar y fiscalizar, gobernar y establecer justicia”.

Pero como hasta ahora no se ha redactado ni un solo artículo de la nueva Constitución, y la opinión pública ha identificado a los miembros del actual régimen como igualitos a los mismos de siempre… y eso les ha producido una notoria baja de credibilidad y popularidad, entonces el presidente los reúne para darles instrucciones y empujarlos a que aprueben en paquete lo que ya tienen preparado. Y, recordando aquel juego de la infancia, los muchachos deberán repetir en coro, mientras bajan la cabeza y alzan la mano,… donde manda capitán… ¡capitán manda !

Articulo publicado por el diario HOY y tomado con autorización de su autor, abogado Vladimiro Álvarez Grau. Ex ministro de Gobierno, catedrádico y  analista.

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