París.- Desde una clandestina misión aérea a Brasil hasta el envío de emisarios a la selva para hablar con las FARC, pasando por unas gestiones diplomáticas abiertas o discretas, las autoridades de Francia se han movilizado hasta ahora en vano para obtener la liberación de la colombo-francesa Ingrid Betancourt.
Betancourt, secuestrada el 23 de febrero de 2002 por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), mantiene importantes vínculos con Francia, donde goza de una fama notable y el respaldo solidario de diferentes instituciones.
En ello incide la vinculación de su primer marido, Fabrice Delloye, con el Ministerio de Exteriores y el que su hermana Astrid esté casada con el director de las Américas de ese departamento y ex embajador en Bogotá.
Un fuerte apoyo procedió de quien en 2002 accedió a ese Ministerio como titular, Dominique de Villepin, antes de pasar a Interior y después a la jefatura del Gobierno entre 2005 y 2007.
Villepin había sido profesor de Betancourt en el Instituto de Ciencias Políticas de París y mantenía además una relación personal, por lo que se tomó el asunto de una manera especial.
Ese interés llevó a Villepin a impulsar una operación secreta: el envío de un avión militar a Manaus, en la Amazonía brasileña, en julio de 2003, a petición de la familia Betancourt que esperaba su liberación por la guerrilla de las FARC en una región colombiana fronteriza.
La liberación no se produjo, los emisarios volvieron con las manos vacías y el asunto motivó el malestar de los Gobiernos brasileño y colombiano, debido a que no estaban informados.
Ante el fracaso, la diplomacia francesa optó por aunar esfuerzos junto a España y Suiza en favor de un acuerdo humanitario para permitir el intercambio de rehenes políticos en manos de la guerrilla por activistas de las FARC en prisiones colombianas.
El intento ha chocado siempre con la realidad, consistente en la oposición de la guerrilla y el Gobierno de Alvaro Uribe, cada uno enrocado en unas peticiones para ese acuerdo imposibles de aceptar por la otra parte.
La llegada de Nicolas Sarkozy a la Presidencia francesa en mayo de 2007 dio un nuevo impulso a las gestiones, ya que el titular del Elíseo se tomó el caso como algo personal y una de sus primeras iniciativas fue telefonear al presidente Uribe para interesarse por el conflicto.
Las FARC saludaron la llegada de Sarkozy al poder y apelaron a sus "buenos oficios", hasta el punto de que, gracias a una petición del presidente francés, Uribe accedió a permitir la salida de la cárcel y de Colombia del dirigente guerrillero Rodrigo Granda, por si tenía un papel destacado en una eventual negociación.
Sarkozy también ha apoyado la mediación del presidente venezolano, Hugo Chávez, consciente de que su buena imagen entre los guerrilleros podía dar frutos, aunque hasta ahora el único resultado ha sido la liberación de Consuelo González y Clara Rojas, ésta última compañera de fórmula electoral de Betancourt en 2003.
Al mismo tiempo la familia de la secuestrada se ha mostrado muy activa a la hora de trasladar su inquietud a la opinión pública y son frecuentes los actos públicos de solidaridad en favor de Betancourt.
Los hijos de la secuestrada, Mélanie, que ahora estudia en Nueva York, y Lorenzo, que sigue en París con su padre, se han convertido en rostros y voces habituales en los medios franceses.
Más de 1.800 Ayuntamientos franceses han nombrado a Ingrid "Ciudadana de Honor" y su fotografía está colgada en numerosas fachadas para recordar el largo cautiverio, mientras que con motivo del sexto aniversario del secuestro habrá nuevas iniciativas para buscar la adhesión de la población.
En ello juegan un papel notable dos comités de apoyo a Betancourt que se activan de manera incansable.