El silencio de Rajoy
miércoles 26 de marzo de 2008, 13:13h
Actualizado: 31 de marzo de 2008, 08:23h
Rajoy sentado en una silla es una efigie parlamentaria que va a recoger su credencial de estatua. Igual que en la letra de la canción: Mariano Rajoy como el Guadalquivir guarda silencio cuando pasa por Sevilla.
Pero una cosa es estar callado y otra andar privado de palabras. Ese silencio rotundo tiene un punto zen y contrasta con las voces que se mueven en su entorno. ¿Dónde anda Mariano?, pues no está ni se le espera. Rajoy actúa con la prudencia de un presidente de Gobierno, que no lo es, y Zapatero nombra segundos niveles y presidente del Congreso aunque por su osadía a Bono le hayan llamado “cabestro”. Bono es cualquier cosa menos un político manso porque de cabeza va muy bien, (Erkoreka debe ser consciente de que Bono se la guarda).
En el PSOE hay ruido y nombramientos: Alonso ficha como central y a López Garrido le han cedido para que juegue en la Liga belga. En cambio en el PP están todavía con la cara de pasmo que provoca hacerse una foto a bocajarro el día de las credenciales. Hasta Rosa Díez, candidata de sí misma, mostraba una euforia que valía un grupo parlamentario. Y Rajoy, mudo, ni siquiera solemne, con gesto de estar hasta donde se acaba la paciencia.
Este frío de la primavera canalla les ha cogido al PP por el costado, de ahí el trago y la espera. Hay cosas de la política que sólo se ven claras cuando aparece algo de luz; mientras es mejor callar y que pase el rato.