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Crítica teatral

Yo lo vi. El 2 de mayo visto en clave músico/visual

lunes 19 de mayo de 2008, 18:55h
En 1908, al celebrarse los cien primeros años del levantamiento madrileño contra los invasores franceses, el compositor Tomás Bretón escribió un himno para ensalzar la gesta del 2 de Mayo. La partitura original se conserva en el archivo del Palacio Real y nadie la ha desempolvado en el Bicentenario, aunque fuera por simple curiosidad. Sí se ha encargado un espectáculo, a modo de ópera virtual, que llega al teatro Albéniz con un complejo montaje audiovisual y en dos únicas representaciones. Las formas escénicas han cambiado y se aprovechan las nuevas tecnologías para recrear el universo iconográfico de los antecesores.

Desastre de la Guerra 44

Yo lo vi es el título que dio Goya a su Desastre de la Guerra número 44. Tomás Marco ha tomado ese título, esa imagen y las creadas por José Buchs en su película de 1927 El Dos de mayo –sobre todo las ambientadas en el Parque Monteleón- para el encargo de la Comunidad. Ha puesto su partitura y los textos de Leandro Fernández Moratín, Juan Bautista Arriaza, Nicasio Gallego y Bernardo López García en manos de Guillermo Heras y el resultado sólo se puede apreciar en dos únicas representaciones. La Orquesta y Coro de la Comunidad ponen la música, atentos siempre a incorporar creaciones contemporáneas a su repertorio.

A través del personaje central, el pintor Goya, se recorren siete escenarios de la gesta histórica. Ofelia Sala, una soprano levantina que triunfa fuera –una más- y canta poco en su tierra, Jerónimo Martín, barítono, y el narrador José María Amerise completan el elenco. Todos ellos envueltos por las impactantes imágenes montadas como parte imprescindible de esta propuesta escénica ambiciosa. Sería deseable que esta obra de Marco, uno de los pocos compositores españoles contemporáneos que se adentran en la lírica, no cayera en el olvido.

Un trabajo serio

Esta aportación a la efeméride es de gran seriedad, contrastando con el tono jocoso y caricaturesco que se empleó para el primer centenario. Entonces llegaron a la cartelera madrileña títulos que no lograron pasar la barrera de la celebración, como la zarzuela Pepe Botellas, de Ramos Carrión y Amadeo Vives. No había hecho falta ningún aniversario para que los dramaturgos o compositores del siglo XIX y del principio del XX llevaran a la escena o a la partitura el levantamiento madrileño. Ya en 1868 se estrenó el drama de Manuel Santana titulado El Dos de mayo.

Los hermanos Álvarez Quintero, con música de Barrera, estrenaron en 1920 el sainete La del Dos de Mayo. Mucho más tarde, en 1958, fue otro popular dramaturgo, José María Pemán, quien escribió Los tres etcéteras de don Simón. Es una divertida sátira en la que un enviado de José Bonaparte exige al alcalde de un pequeño pueblo preparar un digno recibimiento a los emisarios reales. Entre los preparativos de la visita debe disponerse un equipo de señoritas –los etcéteras del titulo- que estén al servicio de la delegación. Un argumento que hoy nos parece ingenuo pero que en la época del estreno provocó no poco revuelo.

En definitiva, este Yo lo vi del Albéniz quedará incorporado a la dramaturgia sobre el Dos de Mayo y, nos tememos, figurará en los anales pero difícilmente volverá a representarse.

Antonio Castro es periodista y cronista de la villa de Madrid.

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