Cuatro árbitros, apoyados por tres animadores, han amonestado este jueves con una tarjeta roja a los coches más contaminantes entre los que a mediodía circulaban por la avenida del General Perón a la altura de Capitán Haya. Ecologistas en Acción pretendía llamar la atención sobre los altos niveles de emisiones que generan los todoterrenos, monovolúmenes, y los vehículos de gran cilindrada y volumen.
"No es lo mismo utilizar un coche que otro", sentencia un portavoz de Ecologistas en Acción, Paco Segura. Éste era el mensaje que pretendía transmitir la organización en pleno centro de Madrid. Ataviados con trajes negros de árbitro varios activistas han llamado la atención de los conductores sobre la influencia de los vehículos en el cambio climático.

Cada vez que por la carretera se acercaba un coche "despilfarrador" se acercaban a él y desde la acera le sacaban tarjeta roja. Algunos conductores sonreían al verlos, pero otros ni siquiera estaban dispuestos a bajar la ventanilla para recoger el tríptico informativo que repartían.
"Tener un gran coche es visto como un reflejo de éxito social, cuando es un símbolo de insolidaridad porque ellos contaminan y lo sufrimos entre todos", explica Paco Segura. Por ello, Ecologistas propone que, si es necesario desplazarse en vehículo privado, se utilicen vehículos ligeros y eficientes, para que "los beneficios sociales se antepongan a los derechos de unos pocos".

El límite de emisiones debería fijarse en 120 gramos de dióxido de carbono (CO2) por kilómetro, según Ecologistas en Acción. Pero aparte del CO2, que afecta al cambio climático, los coches emiten partículas y dióxidos de nitrógeno, las principales causas de polución en las ciudades, por lo que también habría que tener en cuenta estos gases a la hora de comprar un vehículo.
Además, con este acto Ecologistas pretendía llamar la atención de las administraciones para que apliquen medidas que disminuyan el uso del vehículo privado, el sector más desbocado para poder atajar el cambio climático y cumplir el protocolo de Kioto en 2012. Desde 1990 se han duplicado en España las emisiones de CO2 provocadas por el transporte por carretera.

Así, uno de los objetivos de Ecologistas es llamar la atención del Parlamento Europeo, que en este momento está estudiando una normativa para imponer límites de emisiones a los fabricantes de automóviles. También piden al Gobierno central que establezca un impuesto de circulación que habría que pagar anualmente, como se ha hecho en otros países, para reducir el número de usuarios de vehículos.
Y con respecto a la Comunidad, la organización ha criticado la política de infraestructura que está llevando a cabo el Ejecutivo regional, con la creación de nuevos kilómetros de autovías, "que hacen que más gente se anime a utilizar el coche". Un dato: en ocho años los desplazamientos han pasado de 2,6 millones a 5,1 en Madrid.