¡Eh! ¿Estáis ahí?
martes 10 de junio de 2008, 13:57h
A veces es necesario escribir en nombre de los invisibles, de los castigados, de los que no tienen voz… A veces y sobre todo cuando además les cuesta la vida.
El día 8 de junio, otro más. Un joven enfermo de salud mental en una cárcel de Madrid se quita la vida, un joven que por su toxicomanía robó y se vio en la cárcel, un joven que tras su ingreso en un sitio tan inhóspito reacciona en unos días buscándose una nueva acompañante: la locura.
Ponerse del otro lado a veces también es necesario, conocer lo que pasan los jóvenes que ingresan en prisión. Esos jóvenes que, tras una vida normal, se desvían. Ponerse del lado de los miles de jóvenes y de los miles de familias que les acompañan. Ponerse del lado del dolor del arrepentimiento de la mayoría de ellos y de la locura que causa el no entender por qué se ha llegado allí. Irse dando cuenta de cómo se rompe su vida, cómo se rompe su mente y cómo apenas allí nadie les entiende.
Irse dando cuenta de que con su vida rota tienen que sobrevivir a uno de los lugares más insoportables de la tierra, rodeado de seres que no eligen, que sobreviven a base de valores que tú desconocías… Sobrevivir con el miedo de la ley del más fuerte, con el engaño, con el 'trapicheo', con la venta de todo lo poco que tienen, hasta de su cuerpo… Sobrevivir hasta esconderse en la locura.
Cerca de nueve mil presos en Madrid, y algunas cárceles con más del 180 por ciento de su ocupación. Viviendas con cerca de dos mil vecinos… donde solo dos de cada cien reclusos tienen, como dicta la ley, celda propia. Suicidios, ahorcamientos, fallecimientos por causas desconocidas... El catálogo de muertes es un siniestro melón complicado de abrir y del que no se sabe todo.
Las cárceles parecen centros psiquiátricos. Más del 20 por ciento están diagnosticados… y sin embargo no hay apenas recursos.
A pesar del esfuerzo que desde hace décadas se viene realizando en mejorar las cárceles, hay que decir que poco se ha hecho para la búsqueda de otras alternativas al internamiento para casos concretos. El endurecimiento para todos es la solución, la construcción de muchas cárceles es la respuesta.
Es urgente la búsqueda de alternativas a los enfermos de salud mental de las cárceles, porque para estos problemas las cárceles no son la solución.
Ahora que está de moda hablar de otras cosas, sé que voy contracorriente… ¿Y qué?
Milagros Hernández Calvo
Concejala del Ayuntamiento de Madrid y trabajadora social