El petróleo de Texas subía hoy más de 2.5 dólares en Nueva York y los contratos con vencimiento en agosto se negociaban hacia la media sesión a 138 dólares por barril, pese al mensaje de tranquilidad transmitido en la reunión de urgencia entre grandes consumidores y productores de crudo.
El resto de los principales carburantes también subían hacia la media sesión en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex), de forma que los contratos de gasolina para julio avanzaban 4 centavos, hasta cambiarse por más de 3.47 dólares el galón (3.78 litros).
Los contratos de gasóleo de calefacción para ese mismo mes se encarecían 9 centavos, para negociarse a 3.85 dólares por galón, y los de gas natural subían 3 centavos, hasta los 13.22 dólares por mil pies cúbicos.
Estas subidas tuvieron lugar a pesar del mensaje tranquilizador que se quiso transmitir en la reunión de más de tres horas realizada ayer en Yeda, a la que acudieron representantes de 35 países, 25 compañías y 7 organizaciones internacionales.
Aunque no se tomó ninguna decisión para aumentar la actual oferta como medio para frenar la subida de los precios, tal como exigen los consumidores, el comunicado final admite que "la existencia de una capacidad de producción adicional en todas las etapas de la industria es vital para estabilizar el mercado".
Los inversores han reaccionado con cierto escepticismo y dudan que la reunión tenga el deseado efecto de hacer caer los precios, puesto que también quedó patente en esa cita que no hay soluciones rápidas ni fáciles a los desafíos que plantea el abastecimiento energético del planeta.
Los productores, incluso aquellos que se mostraron dispuestos a aumentar su oferta (Arabia Saudí, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos), atribuyeron su encarecimiento a factores como la especulación, la creciente demanda y los altos impuestos sobre esa materia prima y sus derivados en las naciones industrializadas.
La OPEP, entre otras voces, reitera que el encarecimiento se debe principalmente a la especulación en los mercados de futuros debido a la debilidad del dólar y no a su supuesta escasez.
La subida de hoy también coincide con la explosión de un oleoducto en Nigeria y la interrupción del bombeo de crudo en el de Caño Limón-Coveñas, uno de los más importantes de Colombia, tras los ataques de la guerrilla de las FARC, que dinamitó la tubería en dos puntos entre los departamento de Arauca y Norte de Santander, fronterizos con Venezuela.