La peña de Cenicientos
jueves 26 de junio de 2008, 17:54h
La ruta que lleva del municipio de Cenicientos a la peña homónima regala al caminante buenas vistas del valle del Tiétar y de la sierra de Gredos. Es un recorrido de dificultad baja de 12 kilómetros ida y vuelta, para el que se necesitan unas tres horas.
Se recomienda llevar agua para hacer la ruta. El camino es sencillo, pues se realiza a través de amplias sendas por un pinar. Para el descenso desde la peña hay dos posibilidades: el monte Lancharrasa, que permite observar el castañar que se extiende por sus laderas, o la ladera norte de la peña, que llega a Cadalso de los Vidrios.
Desde el municipio de Cenicientos se parte en dirección a Cadalso de los Vidrios por la carretera. Tras recorrer un kilómetro se llega al collado del cerro de Pedro Abad, que queda la derecha. Desde este punto comienza una pista forestal que lleva a la cima de la peña.
En un principio la subida, que atraviesa un bosque de pinos, es tranquila, sin grandes desniveles y ofrece amplias panorámicas del pueblo que queda a la izquierda. Tras una curva a la derecha se empieza a ganar altura rápidamente en continuo zigzag dentro del pinar hasta llegar a la casa de La Alberca (4,5 kilómetros, y 1 hora y 30 minutos). El pinar deja paso en este momento a una serie de cerros graníticos que hay que atravesar en continuo sube y baja hasta la peña, que queda hacia el oeste. Tras un último repecho dentro de otro pinar se alcanza la cumbre (6 kilómetros y 1 hora y 30 minutos).
El descenso se efectúa por el mismo camino en sentido contrario. Desde la casa de La Alberca se puede seguir por la cara norte, en paralelo a las cumbres de los cerros y llegar hasta el monte Lancharrasa para ver su castañar, que está en una propiedad privada. Al seguir el camino de descenso, se vuelve a alcanzar la carretera en el mismo sitio (11 kilómetros y 2 horas y 45 minutos), y regresar al pueblo (12 kilómetros y 3 horas).
Si se quiere volver por Cadalso de los Vidrios, desde la casi de La Alberca, hay que descender en dirección noreste hasta topar con un ancho camino de tierra, el Cordel de la Higuera. Hasta llegar aquí la bajada es corta, pero inclinada, entre el monte mediterráneo que abunda en él. Se gira a la derecha por esta pista amplia, con el castañar del monte Lancharrasa a la derecha en las laderas hasta desembocar en las cercanías del pueblo de Cadalso, entre vallas de piedra y zarzales, por el estanque del Palacio de Villena.
Cartografía: 1/50.000, hoja 580 del I.G.N. Méntrida.
Fuente: Inforjoven