OPINIÓN/Víctor Gijón
jueves 03 de julio de 2008, 09:52h
Alguien debería recomendar a Mariano Rajoy que se tome una biodramina para que el viaje al centro no le maree. Ayer, en un debate que las circunstancias le habían puesto como se las ponían a Felipe II, el líder del PP no fue capaz de salirse del trillado discurso de acusar al presidente Zapatero de mentiroso.
Tanto reclamar debates, señalar caminos e insistir en prioridades ante un panorama de crisis económica para terminar perdiéndose en banalidades y chascarrillos. Y, lo que es todavía peor, recurrir a un discurso basado en la ideología del tardofranquismo, en las trasnochadas tesis de los tecnócratas opusdeístas del final de la Dictadura, para negar que existan distintas formas ideológicas de afrontar la actual situación de recesión.
No puede ser que el cambio en la dirección del PP haya provocado tanta indigencia intelectual. Hasta un estudiante de primer curso de Ciencias Políticas, no digo ya de Económicas, sabe que las recetas socialdemócratas para afrontar situaciones de crisis nada tienen que ver con las propuestas liberales y menos aún con las recetas de los neoconservadores. Si para los socialdemócratas no admite duda que los paganos de la crisis nunca pueden ser los más débiles, por lo que se reforzarán más si cabe las políticas sociales y de protección, los neocon tienen claro que la solución pasa por bajar los impuestos y recortar el gasto social.
Cuando desde el PP se afirma que reducir la presión fiscal supone dejar en el bolsillo de los ciudadanos más dinero, callan que son los bolsillos de los que más tienen los únicos que resultan beneficiados. Pero sobre todo guardan silencio sobre las consecuencias que se derivan de una aminoración de los ingresos en las arcas del Estado.
Ya en el pasado el PP echó mano de medidas de choque económicas para afrontar dificultades, eso sí de mucho menor calado que las actuales. ¿Piensa ahora el PP en acciones similares? Los ciudadanos deben saber que, de hacer caso al PP, los funcionarios verían congelados sus sueldos, las prestaciones sociales se reducirían y habría un recorte sustancial en la inversión pública, lo cual impediría absorber el paro proveniente del sector de la construcción. ¿Son esas las propuestas populares recogidas en el mazo de folios que ayer enseñó al Congreso Rajoy pero de cuyo contenido nada dijo a sus señorías?