“El ejercicio de la responsabilidad social no puede ser contradictorio con la eficiencia y la productividad de la empresas. El libre mercado exige el escrupuloso cumplimiento de normas y leyes basados en principios morales como el respeto a las libertades individuales”. Ana Botella ha hecho estas declaraciones durante la inauguración del Congreso y Salón de Responsabilidad Social Corporativa en el Palacio Municipal de Congresos, gestionado por Madrid Espacios y Congresos.
El Ayuntamiento de Madrid ha organizado este congreso a través de la Fundación de Voluntarios por Madrid, que se enmarca dentro del conjunto de actividades de Oportunidades para el Mundo. La responsabilidad social corporativa (RSC) hace referencia al conjunto de obligaciones y compromisos, legales y éticos, tanto nacionales como internacionales, que se derivan de los impactos que la actividad de las organizaciones producen en el ámbito social, laboral, medioambiental y de los derechos humanos. Actualmente, las empresas en sus ejes de actuación están tomando en cuenta las necesidades sociales, laborales, medioambientales y de derechos humanos, como parte de su estrategia de negocio.
Para la concejala de Empleo y Servicios a la Ciudadanía, la pobreza es el primer problema que hay que solucionar y, por tanto, “responder a las necesidades sociales exige como primera condición la creación de riqueza, es decir, generar recursos o los medios que nos permitan alcanzar los fines y los bienes que sólo en sociedad podemos lograr”. Durante su conferencia la concejala también ha expuesto diferentes corrientes de pensamiento respecto a la responsabilidad social abanderadas por los economistas Joseph Alois Schumpeter, Milton Friedman y John Kenneth Galbraith. El austriaco Schumpeter abogaba por una élite empresarial activa e innovadora para que exista el desarrollo económico.
En este sentido, Botella ha afirmado que la inversión de capital extranjero y la implantación de nuevas empresas innovadoras en los países en desarrollo “supone una ayuda a estos países mayor que las ayudas al desarrollo gestionadas por los estados y las organizaciones no gubernamentales”. Por otro lado, hay economistas que siguen la línea del defensor del libre mercado Milton Friedman, de la Escuela de Chicago, y se muestran críticos con algunas premisas sobre la responsabilidad social de las empresas. Friedman afirmaba que “sólo hay una responsabilidad en los negocios” basada en el uso de actividades destinadas a incrementar los beneficios de las empresas dentro de las reglas del juego, “en un sistema libre, competitivo, sin engaños ni fraudes”.
Y por último, existe el concepto de empresa como institución social que siguen algunos economistas como John Kenneth Galbraith, economista estadounidense de origen canadiense. Galbraith abogó por una empresa con una cierta obligación moral de promover con su conducta unos valores éticos superiores y contribuir a mejorar las condiciones de vida, incluso más allá de los que establece la Ley. Botella ha manifestado que hay que buscar el equilibrio entre las diferentes posturas. “Cuando una compañía genera beneficios está mejorando las condiciones de vida de la sociedad en la que se desarrolla su actividad y ninguna interpretación de la responsabilidad social debería poner en peligro estos efectos positivos de su actividad económica”.
Para la concejala las empresas mantienen relaciones “e interdependencias mutuas” con la sociedad, por tanto, las actividades que realizan repercuten en ella y viceversa. Botella también ha señalado que en la actualidad se ha extendido “la idea de responsabilidad social de la empresa más allá de los intereses económicos”. Cada vez hay más empresas que consideran compatible la competitividad y el crecimiento económico con la protección del medio ambiente y el fomento de la responsabilidad social. En este sentido, en los últimos años han surgido algunas iniciativas mundiales que han incorporado la responsabilidad sociales a la estrategia empresarial buscando la uniformidad de las actuaciones.
Entre ellas se encuentran el Pacto Mundial impulsado por la ONU, las líneas directrices de la OCDE para empresas multinacionales o el Libro Verde de la Comisión Europea acordado en el Consejo Europeo de Lisboa.
Estabilidad y transparencia
Los conceptos de estabilidad y transparencia “se han convertido en algo básico e imprescindible en la actividad empresarial”, según ha dicho Botella. “Las empresas tienen que cumplir con el ejercicio de actitudes responsables y éticas si quieren ser consideradas como agentes comprometidos socialmente. Hay que impulsar los códigos de conducta voluntarios”. Finalmente, la concejala ha manifestado que considera acertado por parte de las empresas la publicación de informes anuales con las actuaciones que se realizan en diferentes ámbitos como el laboral, social y medioambiental.
Durante la jornada de este miércoles, en el Congreso y Salón de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) participará el Premio Nobel de Economía 2006, Edmund S. Phelps. Será el encargado de dar una conferencia magistral, con debate.