El organismo económico internacional llama a los países de la región a financiar la alimentación de sus ciudadanos más pobres, pero agravar los brotes inflación gastando las divisas, “para evitar perder la estabilidad macroeconómica lograda en los últimos años”, según el informe.
El Fondo lanza una particular advertencia sobre los niveles de inflación para nuestras economías, "en las cuales los alimentos y los combustibles", dos factores que empujan al alza los precios, tengan una administración prudente.
"El alza de los precios de la energía y de las materias primas agudiza las presiones inflacionarias" en el mundo, pero "sobre todo en las economías emergentes y en desarrollo", señala el reporte del FMI.
Es así que países cuyos indicadores económicos son envidiados en el resto de América Latina, como Perú y Chile , se han visto afectados también por el alza de los precios de alimentos.
Sólo en junio pasado Chile tuvo una tasa inflacionaria de 1,5 por ciento (máximo para el mes en 17 años). En Perú, los precios aumentaron 3,51 por ciento en los primeros seis meses. En Bolivia, 8,85 por ciento; en Paraguay, 5,4 por ciento y en Colombia, 6,2 por ciento. Argentina parece "salvarse", pues el índice semestral es de 4,6 por ciento, aunque la fiabilidad de ese índice es altamente cuestionada. Estados Unidos tuvo en junio la mayor inflación en 26 años: 1,1 por ciento.
No obstante
América Latina sigue creciendo bastante rápidamente en relación a la media histórica. Las expectativas en que soportará bien la crisis financiera y mantendrá un alto nivel de crecimiento este año son buenas, “aunque el peligro de la inflación se ha agigantado”, según dijo Charles Collyns, subdirector del departamento de América Latina del FMI
Por ello, la recomendación del organismo son las subidas graduales del precio del dinero inmediatamente para evitar los efectos del contagio del alza del valor de la energía y los alimentos.
No es un problema tan sólo latinoamericano, sino que las subidas de los precios son una amenaza que ha ganado cuerpo a nivel mundial desde abril, enfatizó el economista jefe del FMI, Simon Johnson