Emilio Martínez
A veces gana el miedo a ganar
martes 19 de agosto de 2008, 17:59h
Los deportistas españoles que participan en unos Juegos Olímpicos que ya se meten en sus jornadas decisivas, sobre todo en lo que respecta a los equipos, están compitiendo en líneas generales tal y cual se esperaba de ellos. El balance de medallas, nueve hasta este martes, que aumentará en los próximos días con la natación sincronizada, el piragüismo y posiblemente el baloncesto masculino y el waterpolo, no es malo y sí acorde a nuestra situación en el tablero mundial.
Dicho/escrito esto, tampoco podemos olvidar que, dentro de ese buen nivel general, ha habido algunos fiascos de deportistas que por marca y antecedentes eran grandes favoritos a medalla y finalmente no lo consiguieron. ¿Miedo a ganar?, posiblemente. ¿Achicarse en el momento cumbre?, posiblemente. ¿Mala suerte?, también. De todo ha habido en la viña del Señor pekinés. En este último apartado entra la brava Marta Domínguez, que tropezó en una valla casi al final de su prueba de los 3.000 obstáculos cuando peleaba por el tercer puesto en el podio, aunque siempre le pasa algo en los Juegos, pues ya lleva tres en blanco.
En los anteriores casos, y siempre con las reservas de lo que es una opinión a distancia, aunque argumentada y compartida por otros analistas, entran los 'triatlonistas' Gómez Noya -que este año se salía en su dominio absoluto sobre el resto de colegas- e Iván Raña -también destacadísimo y dentro del grupo de los grandes del mundo y que ya falló en Atenas'04 cuando era el mejor-. Lo mismo que el otrora siempre cumplidor Paquillo, que acudía a los Juegos con el cartel de máximo favorito al oro por primera vez en su ya largo y glorioso historial. Sin olvidar a algunos otros que en menor medida no dieron la talla, como Concha Montaner en longitud y Erika Villaécija o Mireia Belmonte en natación, entre otros.
Y es que ese miedo a ganar es la raya que separa a los genios, a los crack auténticos a los fuera de serie del resto de grandes y excepcionales deportistas pero que no alcanzan nunca la cima. Por ejemplo, de un Nadal a un Djokovic, ahora su mayor rival, pero que siempre pierde con el español en los momentos clave. Como precisamente en estos Juegos, en los que el serbio hubo de conformarse con el bronce, porque en el partido clave contra el manacorí se le encogió el brazo y falló pelotas increíbles, entre ellas la volea teóricamente fácil que decidió el partido.
Lo malo del miedo a ganar, que en otro ejemplo, tanto perjudicó en cuatro décadas a la Selección futbolera hasta que llegó la generación del desparpajo actual y se apuntó la Eurocopa, es que no suele tener antídotos ni tratamientos normalmente. Por eso en ocasiones, ¿quizás ahora a los españoles citados?, lo que hace es ganarle al propio deportista y llevar a que éste pierda, a que no dé el tope de sus posibilidades. Es genético. Como el miedo a perder que te hace dar más del cien por cien. Nadal, Llaneras y David Cal lo saben muy bien, por suerte para nuestro deporte.
:: Emilio Martínez (España). Jefe de Deportes de DiarioCrítico.com