El plan de la Casa Blanca para evitar la quiebra de las hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac ha dado un vuelco a las bolsas. La española borró de un plumazo casi todo lo perdido durante la semana pasada. El 3,72% de rebote supone su segunda mayor subida del año. Bancos, junto a constructoras, lideraron el festival alcista aprovechando el respiro en los temores sobre el alcance de la crisis crediticia.
La semana arrancó con una nueva jornada frenética, después de los dos varapalos sufridos al final de la semana anterior. Sólo que esta vez hubo un drástico cambio de rumbo. La agitación vivida desde la apertura con la avalancha de compras incluso 'forzó' la paralización durante la mayor parte del día, por problemas técnicos de conexión con algunos clientes, de la Bolsa de Londres, la cuarta mayor del mundo.
El resto de mercados sí pudo responder con relativa 'normalidad' al impacto de una de las medidas más esperadas de los últimos tiempos. El rescate para evitar la insolvencia de Fannie Mae y Freddie Mac aleja el peor de los escenarios imaginables para la crisis crediticia. La quiebra de las dos agencias hipotecarias estadounienses podría haber puesto en jaque el sistema financiero.
En un contexto tan delicado como el actual, los inversores acogieron esta intervención como todo un alivio. La Casa Blanca reconoce que la medida, aunque costosa, era necesaria, y el propio presidente del BCE, Jean Claude Trichet, admite que la respuesta de las autoridades estadounidense es "bienvenida".
El cierre de las bolsas asiáticas, con sus mayores subidas en siete meses, presagiaba ya lo que iba a ser todo un festival alcista, en especial, entre las entidades financieras. La renta variable europea cogió después del testigo de la remontada, y Wall Street daba continuidad desde la preapertura.
Con las bolsas desatadas en sus rebotes, los bonos europeos se desinflaban en su peor jornada desde julio. El dólar recibía el colchón otorgado por la Casa Blanca al sistema financiero estadounidense con sus máximos de 11 meses, y el petróleo aprovechaba la ocasión para retomar sus avances.
La mayor prudencia que adoptaba Wall Street a medida que avanzaba la sesión, sin salvarse de sobresaltos financieros como el de Lehman Brothers, restó algo de empuje a las bolsas europeas. Al cierre, el Eurostoxx50 recuperó un 3%, el Cac francés elevó este porcentaje al 3,4%, y el Dax alemán se anotó un 3,2%.
El Ibex llegó a subir un 4,6%, para concluir en 11.554,20 puntos, con un repunte final del 3,72%. Como sucedió en el resto de bolsas, los bancos fueron los principales beneficiados de la jornada. Bankinter (+6,56%), Popular (+6,23%), Santander (+5,49%) y BBVA (+5,20%) coparon cuatro de las cinco mayores subidas del Ibex.
Sólo Ferrovial superó a la banca. La constructora, relanzada un 7,61% en su cotización, aprovechó tanto la desinversión realizada con la venta del aeropuerto de Belfast como el alivio que recibieron hoy los mercados crediticios. Sin abandonar el sector constructor, Sacyr remontó un 4,77%.
El resto de sectores se sumó con contundencia a esta mejora de la bolsa española. Los valores más discretos hoy del Ibex compartían un perfil 'defensivo', especialmente valorado en sesiones con mayores presiones bajistas que en la de hoy. Enagás y Red Eléctrica limitaron por debajo del 0,9% sus repuntes, Unión Fenosa (sustentada ahora por la opa prevista por Gas Natural) apenas cerró un 0,06% al alza, y Grifols fue la única empresa del Ibex en concluir con descensos, del 0,52%.