Unos 100 delegados empresariales de América Latina compartieron experiencias en esta capital latinoamericana sobre la utilización del arbitraje para solucionar conflictos con el fin de evitar engorrosos procesos judiciales. Mediante el arbitraje impulsado por el sector empresarial sus miembros solucionan conflictos de manera alterna a la justicia regular, donde los casos podrían tardar más de seis años en llegar a un veredicto.
El Congreso Internacional de Arbitraje, es auspiciado por la Cámara de Comercio Internacional (CCI), y analiza el impacto del desarrollo del arbitraje en Latinoamérica, con énfasis en el sector inmobiliario, el de mayor crecimiento en Panamá. Son representantes de 14 países, que escuchan las experiencias de 17 expositores. En el caso de Panamá la ley sobre ese mecanismo obliga a quienes se someten a ello, un tiempo máximo de seis meses para llegar a acuerdos en disputas de todo tipo.
El centro de conciliación y arbitraje privado panameño tiene unos 10 años de existencia con más de 400 casos resueltos por montos de cientos de millones de dólares, siendo todos ellos confidenciales. En la actualidad la mayoría de los acuerdos comerciales bilaterales entre países disponen de cláusulas relativas al arbitraje para resolver disputas entre particulares.
El fallo de un arbitraje es apelable únicamente ante una Corte Suprema por razones de forma, pero no de fondo. En los últimos años se ha podido constatar un marcado crecimiento de los casos administrados por la Corte de la Cámara de Comercio Internacional que proceden de partes de países latinoamericanos.
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