Los ataques aéreos saudíes que alcanzaron hoy la región de Al Dali, y anteriormente las regiones de Hadramaut y Al Mahra la semana pasada, centran las repercusiones humanitarias, considerándolos un nuevo eslabón en una escalada militar que tiene como objetivo zonas del sur densamente pobladas y alejadas de las líneas de confrontación con los hutíes.
Este bombardeo se sitúa en un contexto más amplio que comienza en Hadramaut, donde los intensos ataques aéreos saudíes de la semana pasada condujeron al socavamiento de la estructura de seguridad, a un colapso generalizado del orden, al saqueo de campamentos e instituciones, y a la proliferación de armas fuera de control.
Se señala que el bombardeo de Al Dali no constituye un incidente aislado, sino la prolongación de un patrón que genera un coste humanitario directo socava la estabilidad local y amenaza con repetir el escenario de Hadramaut en otras gobernaciones, incluida Adén.
Asimismo, advierte de que atacar zonas civiles en el sur profundiza la tensión popular y expone a los socios internacionales a riesgos legales y éticos cada vez mayores asociados a la continuidad de este enfoque.
El enfoque saudí mina la estabilidad y los esfuerzos de lucha contra el terrorismo, y abre el camino para consolidar y expandir el control de los hutíes.