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El socialismo monárquico no existe

lunes 29 de octubre de 2018, 16:40h

El socialismo hunde sus raíces en las teorías republicanas que partiendo de la Grecia antigua o Seneca y la república romana, encuentran en Maquiavelo y su defensa de la republica frente al papado así como sus estudios sobre la república de Roma, abriendo el camino hacia los revolucionarios franceses y Karl Marx.

Marx y el socialismo republicano francés tienen una gran influencia en el PSOE de Pablo Iglesias. El PSOE era profundamente internacionalista y su seña de identidad fue ser el partido de la clase trabajadora y todo lo orienta a defender los intereses de la clase obrera. Iglesias habla del estado obrero y aclara que un estado obrero no tiene rey. Indalecio Prieto es desde sus inicios en politica un activo conspirador por la República y uno de los inspiradores del Pacto de San Sebastián.

Por tanto, las teorías accidentalistas sobre el PSOE inventadas en la transición no son sino una mentira para tapar las vergüenzas de aceptar la dinastía Borbón que impuesta por Franco, junto a la oligarquía franquista que luego se obligó a aceptar a las izquierdas en la transición. Al menos el PSOE a diferencia del PCE y por boca y corazón de Luis Gómez Llorente defendió la Republica como forma de Estado. Pero dicho esto, en la ponencia constitucional en 1978, el 'felipismo' impone la razón de estado monárquica y ser el sostén principal de la corona. Puesto que se podía haber aceptado de forma impuesta el régimen monárquico y haber seguido trabajando incluso desde la constitución por la República. Pero no, el felipismo impuso el vasallaje al rey.

Felipe González, para lograr los objetivos del sistema para con la Transición española, debe liquidar al viejo león caballerista y republicano Rodolfo Llopis que era el secretario general del PSOE en el exilio. Cierto que Llopis es mayor, está enfermo y no entiende del todo la nueva sociedad post-franquista, pero su liquidación, no es por eso. Es por romper el cordón umbilical con la República y el caballerismo o el socialismo de clase y autosuficiente para realizar la transformación social y sin complejo de inferioridad ante el comunismo. Es el socialismo internacionalista y de la lucha de clases.

El PSOE siempre ha tenido y tiene importantes corrientes republicanas, por más que los aparatos las silencien de buena o mala manera. PSOE y republicanismo van unidos, pero el felipismo sigue dominando el panorama y con ayudas del sistema y grupos de comunicación siempre SE IMPONE el sector dinástico.

Pensemos que el 'felipismo' hace llegar cosas muy importantes como las becas, la salud universal o las pensiones no contributivas, así como el 'paro agrario', sí, pero también la reconversión industrial, es decir, la liquidación de la industria pesada y luego de la minería, Solchaga y el neoliberalismo o la OTAN. Además del más injusto y cruel olvido de los miles de socialistas y ugetistas que llenan las cunetas y a los socialistas de los campos de concentración de Hitler, en los que por cierto estuvo el gran líder obrero Largo Caballero, que es el único dirigente de toda la izquierda que pasó por un campo de exterminio y murió a consecuencia de su estancia en un campo de concentración nazi un años después, cosa que jamás se dice con la complicidad interesada de otras izquierdas. Pues bien en aras de la reconciliación nacional entre otras muchas cosas se rompe el cordón umbilical de las cúpulas del PSOE con el socialismo.

De aquellos polvos estos lodos. Cuando el gobierno Sánchez, atosigado por las derechas que van a por él y por su cierta comprensión del problema catalán y como abordarlo, frente a una derecha subida al monte y la Falange resucitando por medio de Vox, deseando infructuosamente hacerse respetar como partido de orden e invocando la razón de estado y en contra de lo aconsejado por el Consejo de Estado, decide llevar al Tribunal Constitucional en una acto de puro tardo-felipismo una resolución democrática del Parlamento de Cataluña, reprobando al rey y abogando por la abolición de la monarquía, pasando de entrar de lleno, como ha denunciado José Antonio Pérez Tapias, en el terreno del ridículo. ¿Por qué?¿a quién pretenden engañar? A la extrema derecha y al neofalangismo, no, van a por él de todas formas. A los socialistas de izquierdas y por tanto republicanos menos, en todo caso nos avergüenza aunque no seamos ya de su partido. A las otras izquierdas les hace un favor y amplía su espacio. Luego es al IBEX y el complejo oligárquico-financiero-militar-industrial que mantiene a la Corona y a su vez tiene en la corona su legitimidad para seguir controlando el Reino de España.

Por eso muchas y muchos recuperando el socialismo, trabajamos por abolir la monarquía e instaurar el régimen democrático por excelencia, cual es la República en España, no ya por nostalgia, sino incluso por sentido común y de la historia que viene.

Carlos Martínez García

Politólogo y ex portuario. Miembro de la plataforma socialista pro PSF.

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    50615 | Enrique Gomariz Moraga - 30/10/2018 @ 18:39:59 (GMT+1)
    Soy de familia republcana y a mucha honra, pero eso no me hace ser obtuso ni ahistórico. Tampoco he sido felipista, pero eso no me impide estar de acuerdo en muchas cosas con González, entre ellas aceptar en la transición la monarquía parlamentaria. Porque lo importante no es la forma de estado sino si ese estado es democrático o no lo es. Y es mucho más democratica Holanda que Polonia, mil veces. Hoy el Rey representa el sentido de estado, algo que mucha gente no practica y nos hace mucha falta.

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