Los países de la Unión Europea (UE) han elevado el tono contra Israel, pero eso no se ha traducido en decisiones de mucho calado: de hecho, España no convence a sus socios -como ya pasó durante la guerra en Gaza- de que se suspenda el acuerdo de asociación con Tel Aviv, algo que reclamó como vehemencia el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, y que sólo cuenta con el respaldo claro de Irlanda, Eslovenia, Luxemburgo y Bélgica.
El resto de los grandes países no van por esa vía y Alemania, además, lo ve un paso "inadecuado" e Italia también veta ese extremo. Esa fue la conclusión de la cumbre de ministros del ramo que se celebró este martes en Luxemburgo.
Francia y Suecia, por su parte, han sido más quirúrgicos y han puesto sobre la mesa la opción de que el bloque comunitario limite el comercio con los asentamientos israelíes en Cisjordania.
De este modo, no se da ni la unanimidad para la congelación total del pacto con Israel ni la mayoría cualificada necesaria para al menos bloquear la parte comercial del mismo, algo que ya se exploró el año pasado durante el conflicto en la Franja.
Albares, con todo, ha sido muy vehemente. "Lo que se pide es una medida, una sola, que envíe una señal clara. Desde que Israel ha emprendido esta dinámica de confrontación permanente con sus vecinos en Oriente Medio, no ha habido una respuesta significativa por parte de la Unión Europea. Esa ausencia de reacción es, en sí misma, insostenible", reclamó, y pidió "coherencia" a la UE. El ministro se preguntó "qué más tiene que pasar" para que se suspenda el acuerdo.
"Debemos mantener la misma posición que sostenemos ante la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania, apoyando a Ucrania, o ante una crisis como la de Sudán, que constituye una tragedia humanitaria. Existe una propuesta de suspensión parcial del acuerdo que requeriría mayoría cualificada, y debemos avanzar en ese marco. La situación actual es aún más grave que en ocasiones anteriores y la violencia se ha extendido a más territorios", insistió el jefe de la diplomacia española, quien cree que en este contexto Europa "se juega su credibilidad".
Albares encontró el respaldo de su homóloga irlandesa. "Como Unión Europea, debemos defender nuestros valores fundamentales y debemos tener claro con qué países nos asociamos y con cuáles tenemos acuerdos, siempre y cuando estos respeten dichos valores y leyes fundamentales", sostuvo Helen McEntee, en la línea de su colega belga Maxime Prévot.
"Llevamos meses reclamando, como mínimo, una suspensión parcial del acuerdo de asociación entre Israel y la Unión Europea, consciente de que una suspensión total probablemente esté fuera de nuestro alcance, dadas las posturas de cada uno de los países europeos".
Otros socios comunitarios como Países Bajos o Suecia quieren al menos provocar "un cambio de comportamiento", dijeron, en el Gobierno de Benjamin Netanyahu, pero con medidas menos drásticas. Ven importante "incrementar la presión" sobre Tel Aviv y eso pasa, comentaron en la cumbre, por acordar nuevas sanciones.
A eso también está abierta Alemania, pero Berlín ve "inadecuada" la opción que plantea España: no hay apoyos para ello, reiteraron algunos socios.
"No creo que bloquear un acuerdo comercial sea una herramienta útil", esgrimió al respecto el jefe de la diplomacia italiana, Antonio Tajani.
El ministro de Exteriores germano, Johann Wadephul, consideró que el primer paso debe ser por ejemplo "frenar la escalada de violencia" de los colonos israelíes en Cisjordania, y reclamó contundencia al Netanyahu con lo que allí sucede. "Espero que el Gobierno israelí actúe de forma más clara, firme y con todos los medios del Estado de derecho contra esa violencia", resaltó y se mostró también crítico ante cualquier posibilidad de "anexión de Cisjordania".
Sobre esta división se pronunció la Alta Representante de Exteriores, Kaja Kallas en rueda de prensa, para reiterar que no hay unanimidad, como se esperaba, para la suspensión total del acuerdo con Israel, pero tampoco mayoría cualificada para una congelación de la parte comercial del pacto.
"Para conseguirlo algunos países tienen que moverse de sus posiciones", asumió la dirigente estonia, que aseguró que las discusiones sobre este tema seguirán en próximas cumbres.
En contra de que Irán tenga la bomba nuclear
Respecto a la guerra de Irán, Albares también quiso ser claro y dijo que comparte las preocupaciones sobre el programa nuclear de Teherán.
"Para mí es muy claro. Irán no debe tener la bomba nuclear. Debe haber una discusión seria sobre su programa nuclear y su alcance, porque se trata de una cuestión clave para la seguridad internacional", comentó, al tiempo que reclamó la apertura total del Estrecho de Ormuz, sobre cuyo bloqueo y sus consecuencias también hablarán esta semana los líderes de la UE en su cumbre este jueves en Chipre.
"Mi posición respecto a Irán es clara. Debe detener los ataques injustificados en los países de la región mediterránea y contribuir a la estabilidad en lugar de aumentar la tensión. La seguridad regional no puede construirse sobre la escalada ni sobre acciones que desestabilicen a otros Estados", añadió el ministro, a la vez que aseguró que el paso marítimo "es un punto estratégico cuya estabilidad afecta directamente a la economía mundial".
También reclamó que la UE juegue un papel importante en Líbano una vez que este año termine el mandato de la misión FINUL en la zona.
Kallas expuso que la UE estará preparada "para hacer su parte" en la reapertura de Ormuz "cuando se den las condiciones" y recalcó que la misión Aspides de la Unión "es la mejor vía para asegurar la navegación" en la región, por lo que pidió a los Estados miembros que mantengan los medios para ese despliegue.
Además, reconoció que ya hay un acuerdo político para que se puedan ampliar las sanciones contra los mandos iraníes que hayan participado en el bloqueo del paso y en otras escalas de la guerra.