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Turismo, turismo, turismo...

jueves 18 de junio de 2020, 19:32h

Cuando Franco quiso, auspiciado por el Opus, implantar el desarrollismo en España en los años 60 del siglo pasado le encargó a Manuel Fraga Iribarne, tal y como él contó: “traiga turistas”.

El turismo y los EE.UU salvaron la dictadura de Franco. Eso y millones de emigrantes españoles que fueron a Europa con maletas de cartón y a base de sacrificios y penalidades compraron viviendas en sus pueblos y ciudades natales.

El turismo es volátil y muy sensible a cualquier crisis. Por eso ningún país serio deja su economía en manos del sector turístico. Ni siquiera Marruecos lo hace, pues cuida mucho su agricultura por ejemplo. El turismo huye de cualquier epidemia, atentado o bien en el caso del de masas, con situaciones de crisis económica debido al paro y el empobrecimiento sufre profundos bajones. Además las preferencias turísticas cambian y aparecen nuevas modas de lugares impulsados por los poderosos tour-operadores.

El turismo exige precios bajos, alcohol barato, hoteles o apartamentos turísticos económicos, céntricos y libertad para molestar a vecinas y vecinos del lugar. Pero mueve muchos millones y enriquece a empresarios de la patronal del sector, pero claro al objeto de abaratarlo se rebajan los sueldos de sus empleadas y empleados, se cuenta con mano de obra precaria y defrauda inmensamente con contratos laborales falsos. La reforma laboral le hizo un gran favor.

El turismo cuando ya no le ha bastado destrozar la costa y urbanizarla en algunas zonas totalmente y corromper nuestra vida politica para lograrlo, se está apoderando de los centros urbanos más o menos históricos o pintorescos de nuestras ciudades, encareciendo precio de la vivienda y/o expulsando a la población autóctona. El turismo es bueno para sus patronales fundamentalmente y sobre todo grandes cadenas internacionales. Pero paga mal, hace ruido y exige todo. Lo último no pagar impuestos, pero ser subvencionado y seguir con la reforma laboral al objeto de poder seguir explotando miserablemente, lo que necesita para poder abaratar precios.

La patronal turística exige ser rescatada con dinero público, lo exige sin más y todo le parece poco pues creen ser los salvadores del empleo, ellos, los que peor pagan y tratan a sus trabajadoras y trabajadores, cuentan además con apoyo de CCOO y UGT –sus cúpulas- exigiendo ERTE hasta el 2021 pues los ERTE los pagamos usted y yo de nuestro impuestos. Vamos como siempre los grandes empresarios son liberales y conservadores, incluso de extrema derecha para cuando vienen buenas, pero se transforman en socialistas en las crisis para que el estado que somos todas y todos les subvencionemos y paguemos negocios y plantillas y califican como perdidas lo que son menos ingresos, eso sí sin perder nunca la propiedad. Viva el falso libre mercado.

Es cierto que no podemos despreciar el turismo, que aporta al PIB, que crea empleo en raras ocasiones decente, pero un estado no puede vivir solo del turismo. La Unión Europa alemana, estoy harto de repetir, destrozó nuestra industria pesada y minería en favor de Alemania y centro-Europa y mal trata a nuestra agricultura. La agricultura es objeto de una especulación exagerada, sufre precios pésimos y las grandes superficies timan y abusan de los consumidores que son víctimas de abusos sin que el gobierno haga nada por impedirlo y proteger a la ciudadanía de tanto abuso ya sean productores o compradores. Nadie hace proyectos de reindustrialización ni se nacionalizan industrias para evitar que sean desmanteladas y no perder empleo y valor añadido y empleo de calidad. No hay un plan serio de fomento de la investigación más allá de declaraciones grandilocuentes. La sanidad, nuestra sanidad se diga lo que se diga sigue maltratada, mal pagada y privatizada, nadie hace un plan serio de servicios públicos de calidad que crean mucho empleo digno, benefician y sus servidores y servidoras pagan impuestos, porque trabajadores, pensionistas y empleadas y empleados públicos sí que pagamos impuestos. Pero el turismo tiene un plan, eso sí, exigiendo no pagar impuestos ni salarios dignos.

Mal vamos. Por lo que por ahora se ve llevamos el mismo camino de “superar” la crisis capitalista que el 2008, aunque si bien es cierto, con renta mínima, muy mínima, vital.

Mientras la patronal urde su plan, extorsiona exigiendo la permanencia de la reforma laboral, aprieta y chantajea con las derechas en Bruselas/UE exigiendo las peores condiciones para las ayudas a España y todo ello en una pinza para derrocar al gobierno, sabiendo que si el cierre de la crisis económica se hace en beneficio patronal, el perjudicado será el gobierno de coalición, ante el abandono desengañado de su electorado. Pero a su vez el gobierno cede con excesiva facilidad al golpe tras golpe de las derechas. Por esto la única solución la tenemos las clases trabajadoras defendiendo nuestros derechos y conquistas y exigiendo medidas sociales y económicas diferentes, así como un marco político muy distinto que lo permita.

Carlos Martínez García

Politólogo y ex portuario. Miembro de la plataforma socialista pro PSF.

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