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El capitalismo golfo y subvencionado

lunes 18 de octubre de 2021, 16:58h

La crisis capitalista que estalla en 2008 tras un periodo de extrema expansión de la globalización y de la financiarización de la economía convertida en una suerte de casino y con la deslocalización industrial como bandera a la búsqueda de sueldos baratos y clases obreras sin derechos continua y en eso están de acuerdo todos y todas las economistas serias e independientes de bancos y multinacionales.

La crisis de 2008 se “soluciona” en todo el mundo capitalista desarrollado de dos maneras, la primera rebajando salarios, despidiendo trabajadoras y trabajadores y atacando el salario como concepto y como realidad material. La segunda receta es la de los gobiernos neoliberales en el territorio OTAN/UE, más Japón y Australia, así como en América Latina es sencilla, aplicar el llamado por muchos teóricos un keynesianismo al revés. Es decir que los estados den fondos públicos para ricos, al objeto de rescatar bancos privados y grandes empresas privadas, disminuyendo además los impuestos a las patronales y banqueros. Más dinero público para subvencionar el capital privado, con menos impuestos, lo cual quiere decir que unos estados ya enflaquecidos por las doctrinas neoliberales recaudando menos pero rescatando al sector privado, deben rebajar en protección social, sanidad pública, educación y pensiones.

Todo esto que muchos pueden decir y con razón: ya lo sabía, hay que recordarlo, pero sobre todo porque las izquierdas oficialistas ya no critican en serio y con fundamento al capitalismo. Colaboran con él y dejan a la clase obrera inerme sin ideas, ni esperanzas, ni movilizada para responder a tamaña agresión. De cuestiones como estas, es decir de no hacer ver y entender que el capitalismo ni es bueno, ni es solidario, surgen acuerdos con por ejemplo subir 15 € el salario mínimo y hacer ver que es una conquista. El propio Álvarez, secretario general de UGT reconocía hace unos días que eso era una mierda.

Se ha instalado el concepto de que el capitalismo crea empleo, claro, porque lo necesita, pero a este empleo le regatea el sueldo, presiona a al gobierno español para que no derogue la criminal reforma laboral y chantajea a sus plantillas, al tiempo que exige no pagar impuestos y rebajar cotizaciones sociales, pero sin embargo también exige “ayudas” y subvenciones estatales. Es decir, sostenemos el capitalismo más salvaje, insolidario y golfo con nuestro sudor y con nuestros impuestos. Pero es que sostenemos un capitalismo fallido, colapsado, senil y rentista. Es decir, pagamos para ser explotadas y explotados. Este es el discurso que cualquier socialista debe hacer y no lo hacen los socioliberales de todas, insisto todas, las izquierdas pro-gubernamentales, porque hasta han colonizado nuestros partidos y ahora la moda es darnos verde por rojo en lugar de construir rojiverde pues encima están destruyéndonos el planeta.

Pero el capitalismo no solo es una forma de poder económico, es político y una forma de entender la politica y hacer politica por medio del estado. No hace falta estudiar a Marx y sus discípulos para saberlo sino también a otros del ámbito libertario y anarcosindicalista e incluso cartistas o socialdemócratas cabales, no los que ahora usurpan tal adjetivo calificativo en falso.

Pues bien el capitalismo es muy miedoso, tanto como egoísta y depredador, siempre busca quien le haga el trabajo sucio, es decir la politica y esa función es la de los partidos burgueses y de derechas, reaccionarios, ultra liberales, pero si las cosas se ponen mal pues siempre hay autoritarios, ultra reaccionarios, populistas de derechas, golpistas o fascistas de quienes echar mano, pagar y crear enemigos de las clases trabajadoras, en su momento el socialista, el comunista, el judío y ahora el inmigrante, cuando la inmigración la provoca precisamente el capitalismo mundial y sus necesidades de exprimir a sus colonias y/o antiguas colonias y a su vez obtener mano de obra barata y dispuesta a hacer el trabajo que los y las blancas ya no quieren hacer.

La derecha, los conservadores, son partidos de las clases altas pero que buscan el voto de todo el mundo para imponer sus principios y su poder y preservar los privilegios de clase y la extrema derecha cumple el mismo papel solo que este caso si confronta directamente con el potencial electorado izquierdista aprovechando sus renuncias, incoherencias, fallos o imbuyendo ideas patrias e identitarias en una sociedad dominada por la politica espectáculo y el rey como sencillo grito de guerra en nuestro caso. Como si la patria no fuera de los amos. La extrema derecha siempre aprovecha el temor de quienes se creen más de lo que son para defender el privilegio de los ricos.

Estas cosas tan simples y no por ello ciertas, han dejado de ser difundidas por las izquierdas, incluso por muchos sindicatos. Pero es que las izquierdas cuando llegan al poder se conforman con 15 euros y eso no soluciona los graves problemas de la clase trabajadora, por eso el fascismo también pesca en esta clase.

El capitalismo, que cada vez paga menos impuestos y por tanto cada vez hay menos dinero público como no sea vía deuda pública, chantajea y exige pagar menos y sino siempre hay un paraíso fiscal a mano o alguien dispuesto a llevarse la inversión a cambio de no pagar y eso es destructivo. Vivimos en una sociedad en cambio y señor Casado lo que está en bancarrota es el capitalismo, el capitalismo internacional, su suerte es que hay quien cree que Nadia Calviño o Teresa Ribera son socialistas.

La organización de clase, de la clase es imprescindible, ahora incluso más y los objetivos políticos de la clase obrera también y en estos momentos en el reino de España pasan por lograr una democracia que no existe y que garantice nuestra dignidad y que deje de imperar la ley del más fuerte, es decir, la de las multinacionales, las eléctricas, los bancos…

Carlos Martínez García

Politólogo y ex portuario. Miembro de la plataforma socialista pro PSF.

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