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Gracias, ¡acción!

viernes 26 de noviembre de 2021, 11:01h

Desde ayer, estoy con un pensamiento, más bien una curiosidad, que puede que sea solo cosa mía...

Hemos importado Halloween, el Black Friday, el Single Day, el Blue Monday, el Cyber Monday, Papá Noel, eso por no hablar de los anglicismos que se apoderan de nuestras conversaciones, como si nuestra lengua no fuera lo suficientemente rica. Pero, curiosamente, el ThanksGiving, Día de Acción de Gracias, no ha entrado en nuestras casas, ni mucho menos en nuestras vidas…

Pero claro, se ve que importar algo que tiene que ver con la oración, la familia y dar gracias es muy moñas… Lo que nos cuesta dar las gracias, con lo bonito que es dar hacerlo. Nosotros, que nacemos con derecho a todo, que lo que tenemos siempre es poco. Que todo, por mucho que sea, es menos de lo que merecemos, que si damos es para recibir, que si estamos es para que se note, que si hacemos es para ponerlo en la lista… ¿Cómo vamos a celebrar el día de Acción de Gracias?

Pues qué quieren que les diga, creo que agradecer y estar agradecido es una de las mejores y más bonitas sensaciones. No les digo que se levanten con el “Gracias a la vida, que me ha dado tanto”, porque hay días que incluso te planteas que para qué me habré levantado, pero, sí deberíamos encontrar un momento para agradecer. Es humano pensar lo que nos falta, pero ¿y lo que tenemos? Quizás lo que nos pasa es que damos por hecho demasiadas cosas, incluso esas que hace algo más de un año se volvieron extraordinarias.

Esto no quiere decir que vivamos invadidos por el espíritu “flower power” y en un agradecimiento eterno porque eso, como diría mi querida María José Navarro sería ser gilipollas. Pero igual deberíamos practicar la sana costumbre de dar las gracias. Cuando nos ponen un café o nos recogen la mesa o nos atienden, da igual donde sea. O nos ayudan o nos cuidan o nos traen o nos llevan o nos escuchan o nos dicen algo bonito o nos acercan el pan o nos traen agua o nos ceden el paso… Puede que quien lo hace no lo haga para que se lo agradezcan, pero seguramente agradece que lo hagan.

Ahora, que vivimos enmascarados, sin sonrisas y aún casi sin piel, cobra más sentido decir “gracias” porque no es solo un convencionalismo social, agradecer es poner en valor al otro. Así que, ya que estamos, aprovecho para agradecerles de corazón su tiempo, una de las cosas más preciadas en estos días.

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