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Planes

domingo 24 de mayo de 2020, 09:17h

Último día de la semana y último Domingo de la Fase Cero.

Ya por fin, hemos pasado de fase. Mañana entramos de cabeza en la Fase Uno. Y todo apunta a que tenemos quince días por delante en esta fase dentro del alarmante Estado de Alarma en el que estamos y en el que previsiblemente seguiremos...

Y ya lo tenemos todo preparado, mascarillas, guantes, gel... Ya estamos haciendo planes. Ya estamos nerviosos pensando qué nos vamos a poner para salir. Porque ya no es sólo salir de paseo o a comprar o a trabajar... Ahora es salir de verdad. Y lo mejor de todo ¡A cualquier hora! Salir con amigos a los que vas a ver en persona y no detrás de una pantalla. Salir a una terraza. Ese terraceo que nos da la vida. Ese café de la mañana. Esa cerveza que te sabe a gloria en una terraza. Esa hora del aperitivo que somos capaces de juntar con la cena. Y vamos a ver si lo hacemos con moderación porque si no, lo del distanciamiento social está complicado. Si ya va a ser difícil vernos y saludarnos con el codo, no quiero ni pensar después de unas cañas. Esa será otra de las cosas que tendremos que aprender, gestionar la distancia. Con las ganas que tenemos de nuestros bares y con las ganas que tenemos de piel... ¡Todo un reto!

Y otro plan que tenemos, es ir a ver a los nuestros. Por fin, podemos ir a casa de nuestros padres a algo más que llevar la compra y quedarnos en el pasillo atemorizados. Ir a casa de nuestra familia, de nuestros amigos. Eso si, con un aforo máximo de 10 personas. Y por eso, ya estamos haciendo cuentas para ver por quién empezamos. A casa de quién vamos primero, cómo nos vamos a sentar. Si le damos una vuelta al salón para ganar espacio y poder estar más o a ver dónde nos juntamos. Porque nosotros que somos muy de reuniones eternas en cocinas, no sé yo si en esta “nueva normalidad” vamos a caber. Y esa es otra aventura, la de guardar la distancia social en casa. Ir a ver a los tuyos y no darles un beso, ni un abrazo, ni un achuchón después de dos meses. Raro, muy raro. Difícil, muy difícil.

Y seguimos con los planes, irnos de tiendas, a una tienda de verdad, fuera de una pantalla. Ver la ropa de temporada, los zapatos, los bolsos, los complementos, las cosas para la casa... En fin, un todo de todo. Y ahora, acostumbrarnos a una nueva forma de comprar, con mascarilla, y guantes, en la distancia y también con el aforo limitado. Supongo que en alguna tiendas nos sentiremos como clientes VIP, con trato exclusivo ¡Otra cosa nueva! Como nuevo será el perfume de las tiendas, el gel hidroalcohólico. Ahora tenemos que intentar perder el miedo a los miedos que tenemos, para conseguir comprar con tranquilidad y que ir de tiendas vuelva a ser un placer.

Y el planazo será para quien tenga una segunda residencia dentro de la comunidad, porque por fin pueden ir. Y además todos en el mismo coche ¡Un lujo!

Llevamos tanto tiempo confinados que todo esto, tan aparentemente cotidiano, nos parece extraordinario. Es como recuperar nuestra libertad, aunque realmente sea un espejismo. Pero ya nos gusta pensar que somos un poco más libres, que al menos, podemos quedar y decidir dónde nos tomamos una cerveza a parte de la cocina, el salón o la terraza de nuestra casa y con alguien más que no sean nuestros convivientes. Y lo más excitante de todo, salir más allá del kilómetro y sin hora de salida ni de llegada.

Por eso cuando esto pase, que pasará... Recordaremos que hubo un virus que nos hizo prisioneros en nuestras propias casas. Y que suavizó ese arresto domiciliario dejándonos salir a comprar lo esencial y darnos un paseo una hora al día. Y que después de más de dos largos meses nos dejó salir a ver a los nuestros, quedar con nuestros amigos y disfrutar de algo tan nuestro como los bares y sus terrazas. Y fue entonces, cuando volvimos a hacer planes, cuando descubrimos que esa era la normalidad que queríamos. Salir y entrar libres, sin restricciones. Ir a nuestras tiendas y retomar nuestras costumbres. Y fuimos conscientes de que para que todo empezara a funcionar también dependía en gran parte de nosotros. Y que aunque fuera con más de un metro de por medio, lo que de verdad nos encantaba era estar juntos.

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