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Querida pequeña,

martes 31 de agosto de 2021, 12:39h

Por esos caprichos de la vida, que no siempre entendemos, ya sabes lo que es el miedo, el horror, la pobreza, el hambre y huir de tu país sin ni siquiera saber por qué. Pero también, la vida quiso que nacieras mujer en un país en el que no es fácil serlo. Por eso, tu familia habrá querido huir, alejarse, salir del país que te vio nacer y hacerlo sin intención de volver, metiendo toda su vida en una mochila, cargada de dolor, de tristeza, de incertidumbre pero con un hueco reservado para la esperanza.

Tu mamá seguro que te lo pueda contar mejor que yo porque posiblemente ella vivía en Afganistán cuando los talibanes estaban en el poder. Cuando las mujeres no eran más que un objeto sin derechos ni libertades, sin integridad ni dignidad. Mujeres y niñas, que vivían en un infierno de abusos, malos tratos, violencia… y no, no era la Edad Media, fue hace poco más de 20 años, entre 1996 y 2001.

Entonces, las mujeres no sólo no podían trabajar fuera de casa ni salir solas, tampoco podían estudiar, ni usar cosméticos, ni pintarse las uñas, ni usar tacones o hacer ruido con los zapatos. Ni hablar con quien quisieran, ni reír en público, ni practicar deporte, ni asomarse al balcón, ni escuchar música, ni ver televisión, ni celebrar con amigas…

Y además, podían lapidarlas por tener relaciones fuera del matrimonio o azotarlas por mostrar los tobillos en público o ser sometidas a palizas, insultos y azotes si no iban vestidas adecuadamente, es decir, nada de colores “sexualmente atractivos” y tapadas de la cabeza a los pies con un burka.

Tu familia es muy valiente, como eres y lo serás tú y habéis llegado a un país libre. Seguro que recordarás esos gritos de “España, España” que oías en el aeropuerto antes de embarcar en el avión que os traía a un destino seguro y aquí es donde habéis llegado.

En este país las niñas y las mujeres vivimos en igualdad, con los mismos derechos y libertades que los hombres. Podemos estudiar, trabajar, decidir, conducir, votar, vestirnos como nos apetece, maquillarnos, beber, fumar, salir y entrar libremente, reírnos a carcajadas, viajar, enamorarnos y desenamorarnos da igual de quién, casarnos, divorciarnos, tener hijos, no tenerlos… Somos independientes y lo más importante, podemos ser lo que queramos ser. Querida niña, has llegado a uno de los mejores países para ser mujer.

Por todo esto, no quiero que hagas caso si llega a tus oídos lo que ha dicho una mujer que se llama Irene Montero y que ha tenido la suerte de nacer y vivir en España, siendo tan afortunada que ha llegado a ser Ministra de Igualdad. A veces, hacer política está reñido con decir la verdad, incluso se puede mentir como lo ha hecho ella diciendo que: “en todos los países se oprime a las mujeres” equiparando la falta de derechos de Afganistán con la violencia machista en España porque “vivimos en sociedades patriarcales”.

Esto no es verdad, quizás en su casa haya un patriarcado, no lo sé, pero tú quédate tranquila, no has salido huyendo de un país como el tuyo para venir a otro igual. Has llegado a un país donde no hay ninguna restricción legal para las mujeres, donde hay justicia y respeto, donde no es necesario reivindicar derechos que ya tenemos conquistados. Has llegado a España, un país libre en el que serás libre y te sentirás orgullosa de ser mujer.

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