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Queridos Reyes Magos...

martes 05 de enero de 2021, 14:02h

Como cada año os escribo mi carta llena de sueños y de nervios... No os cuento como están las cosas por aquí porque de sobra lo sabréis y no sólo aquí sino por todo el mundo, ese que recorréis durante toda la noche para llegar a todas las casas, repartiendo regalos e ilusión, esa que este año necesitamos más que nunca. ¡Menos mal que gracias a vuestra magia no necesitaréis ni PCR ni os afectarán los cierres perimetrales!

Este año no sé si nos hemos portado bien, supongo que como casi siempre unos mejor que otros... pero la verdad es que el 2020 no nos lo ha puesto muy fácil, de todos modos supongo que los pajes habrán puesto en vuestras sacas suficiente carbón porque a alguno le tendréis que dejar ración doble. Aunque ya os lo habrán contado, este año vais a llegar un poquito más descansados porque un virus que también vino de Oriente se ha empeñado en que no estemos a menos de dos metros unos de otros, así que no habrá cabalgatas, ni lluvias de caramelos, ni bullicio de niños, ni prisas, ni empujones por coger el mejor sitio... Pero no importa, porque lo verdaderamente importante es que como cada noche del 5 al 6 de Enero llegaréis.

Hoy es la noche más bonita del año, la más mágica. Esa que yo recuerdo con emoción. Ir a ver la cabalgata con mis padres, mirando ensimismada vuestra Majestuosidad, vuestras capas, vuestras carrozas... esas tardes de Reyes llenas de gente en las que no sentíamos ni frío. Y después de la cabalgata a casa a cenar y a dormir tempranito, porque si no, no veníais, eso sigue pasando porque sólo entráis si estamos todos acostados y dormidos. Os voy a reconocer que algún año me he hecho la dormida cuando he sentido que me dabais un beso al pasar a mi dormitorio, no lo sé seguro porque no quería abrir los ojos, pero creo que me los daba Baltasar, que siempre ha sido mi favorito.

Y antes de irnos a la cama dejar los zapatos con vuestra maravillosa y sorprendente manera de saber los que eran y los que son de cada uno aunque encontréis una docena de pares. Y como no, el agua para los camellos, unos polvorones, unos dulces y mi padre en vez de leche os ponía unas copitas de anís para que entrarais en calor en una noche tan fría y tan larga para vosotros. Recuerdo levantarme alguna vez en mitad de la noche y asomarme al salón a ver si habíais llegado y al ver que no meterme otra vez corriendo en la cama para que no me pillareis despierta.

Y llegaba la mañana, bueno, más bien la madrugada. Y yo, la más pequeña de la casa corría a despertar a mis hermanos ¡“Ya ha llegado los Reyes”! Llenos de ilusión, de nervios, los cuatro en la cama de mis padres, “¡Venga, arriba, que ya han venido los Reyes”! Y entonces todos al salón, a abrir los regalos, unos años más y otros menos, pero siempre había algo entre caramelos de gajos de naranja, monedas y cigarrillos de chocolate. Siempre acertabais y siempre era mágico, sorprendente... tanto, que esa magia y esa sorpresa llega hasta el día de hoy, en el que ya no soy tan niña pero sigo poniendo los zapatos y os espero con los mismos nervios.

Queridos Melchor, Gaspar y Baltasar gracias por venir también este año y venir cargados no solo de regalos sino de ilusión, de magia, de esperanza. Gracias por hacernos ver lo importante que es creer, por hacer que sigamos siendo niños, por permitirnos seguir soñando y hasta por conseguir que muchos de nuestros sueños se hagan realidad.

¡Feliz Noche de Reyes!

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