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Fidel ha muerto: se acaba el mito, nace la leyenda

sábado 26 de noviembre de 2016, 20:41h

La muerte de Fidel Castro no es la muerte de un hombre de estado cualquiera, es la muerte del líder de la revolución cubana que durante casi 60 años ha dirigido al país caribeño, primero como jefe del estado y posteriormente como garante del espíritu revolucionario en la sombra, designando a su hermano Raúl para que llevase las riendas de la nación.

Jamás hasta su llegada al poder en 1959 había existido un régimen socialista en todo el continente latinoamericano y donde solo los generales libertadores Simón Bolívar, San Martin u O`Higgins entre otros, que proclamaron la independencia de Venezuela, Argentina o Chile respectivamente se pueden considerar tan legendarios como él. Los oligarcas o los golpes de estado militares, fueron la constante entre los mandatarios de gran parte de la América Latina y tenían en su punto de mira a Cuba como la oveja negra del continente.

Fidel cometió la osadía de desafiar a los poderosos, incluidos sus vecinos USA y fue visto durante décadas, como la extensión del régimen de la URSS en el Caribe con gran preocupación para los mandatarios estadounidenses. Su punto álgido y consecuentemente los días más tensos de la guerra fría, se produjeron con la llegada de los misiles soviéticos a la isla en 1962 que fueron los denominados los trece días de octubre. El presidente John F. Kennedy como respuesta a dicha acción, ordena un bloqueo para los barcos rusos, que fue interpretado como un acto de guerra por Nikita Kruschev, Secretario del Partido Comunista de la URSS. Finalmente la marcha atrás en la instalación de los misiles, descomprimió la situación, pero ya nada sería igual en el futuro.

Pero Fidel, era Fidel con su personalidad arrolladora y su estatura de 1,91 metros, impactaba con su presencia y su verbo directo lento e interminable cuyo objetivo principal era atacar al imperialismo norteamericano. Su origen español le permitió hacer extraños compañeros de viaje como el entonces “diesel del régimen” el empresario fabricante de camiones y motores Eduardo Barreiros, un hombre ligado al franquismo, como no podía ser de otra manera por aquel entonces, que cuando cerró la nave de fabricación y montaje de camiones allá por 1969 en Madrid, emprendió viaje a Cuba. Franco lo utilizó, haciendo de él un símbolo de pretendida apertura, pasando a ser conocido en el argot de la época como “el comunista oficial del régimen”.

Otro de sus amigos, era aun más contra natura al tratarse de Manuel Fraga, unidos por aquello del origen gallego de ambos. La histórica visita del comandante a Galicia en 1992 cuando Fraga era Presidente de la Xunta de Galicia, nos dejó anécdotas como la historia partida de dominó entre ambos líderes. La ganó Fraga (jugaba en casa…..) aunque Castro había triunfado en una partida disputada un año antes, cuando recibió a Fraga en Cuba con honores de jefe de Estado. Fraga visitó allí la casa de su padre. Meses después, Fidel hizo lo propio en Galicia.En realidad, Fidel y Fraga se entendían bien pues el padre de Castro era gallego y a principios del siglo pasado emigró a Cuba y para no regresar. Por el contrario, el padre de Manuel Fraga era gallego también, e igualmente por la misma época emigró a Cuba, pero éste al contrario, sí regresó a su tierra natal.

Fidel también recibió en La Habana a Suárez, a Felipe y a Aznar, a la vez que en diferentes ocasiones al mencionado Fraga, que con su vehemencia que le caracterizaba, tiraba por tierra dentro del Partido Popular cualquier argumento sobre el régimen castrista, porque para eso era amigo de sus amigosy mas siendo paisanos. Con Suarez estableció una rápida relación de cordialidad y afecto, tal vez devorado por el carisma del hombre de la transición, en lugar de jugar al dominó, compartieron la afición por los puros los cuales jamás faltaron en el entorno de Adolfo Suarez de por vida, como obsequio personal y reiterado del líder cubano. Igual nexo de unión tuvo con Felipe González en materia de habanos y se supone que ideológicos, al menos en aquella época, si bien el líder socialista español le aconsejó en diferentes ocasiones el inicio de una apertura del castrismo hacia la democracia, siguiendo los modelos de otros países latinoamericanos, instándole a permitir la entrada de disidentes del régimen y avanzar hacia un proceso electoral. Con Aznar todo fue diferente pues ni el dominó, ni los puros hicieron que ambos empatizasen, llegando al punto más álgido de aquella nula sintonía en 2003, cuando el mismísimo Fidel Castro participaba en una manifestación contra la legación española en La Habana con pancartas en las que se calificaba a Aznar de nazi (ese hitlercito, le llegó a decir) por su política de oposición frontal al Gobierno de Fidel y su estrechas relaciones con los opositores , tanto con los internos, pero aun mas con los residentes en Miami.

Pero Fidel siempre era noticia, bien con la crisis de los balseros, o el caso del secuestro del niño Elián, hoy militar del ejército al cual le dedique un artículo en estas mismas páginas cuando se produjo la histórica visita de Obama a la Habana. Su gran drama para él y su pueblo se produjo con la caída del régimen soviético que le bloqueó todas las ayudas que recibía por parte de sus verdaderos valedores en el mundo internacional. El bloqueo producido por Estados Unidos dejo a la isla en condiciones muy precarias, pero Fidel siempre salía airoso con más o menos éxito. Cuba dependía de los regímenes amigos, sabiendo que su economía solo la sustentaba la cosecha de la caña de azúcar y el turismo, pero aun así, resistía. Si no recibía combustible, llegaba a un acuerdo con China y los cubanos empezaron a utilizar bicicletas antes que los ecologistas.

En el país la escolarización es total, los profesionales que salen de las facultades son de alto nivel y demandados en todo el mundo, la cultura es parte de la vida de los cubanos y si bien la economía no es poderosa, los cubanos lo arreglan con arte y música. No se vive con comodidades, pero aunque existe pobreza, no hay miseria como en tantos países del continente.

Amanecer sin Fidel, algún día tendría que ocurrir y ese día ha llegado. Yo siempre lo he admirado, como al Che Guevara y otros muchos que lucharon contra dictadores o cuarteleros, pero he echado en falta que la apertura tenía que haberse producido hace años por el bien de los cubanos. Ahora intentarán saquear el régimen y la revolución quedará en la historia archivada, pero siempre recordaremos aquella canción de Carlos Puebla: ”Se acabó la diversión, llegó el comandante y mandó a parar”. ¡Hasta siempre Comandante!


JOSE JOAQUIN FLECHOSO
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