www.diariocritico.com

El derbi madrileño

lunes 15 de marzo de 2021, 11:07h

Al Tribunal Superior de Justicia de Madrid le bastó media jornada del domingo día 14 de marzo para validar contundentemente la convocatoria de elecciones anticipadas en la Comunidad dispuesta, de acuerdo con sus atribuciones, por su presidenta Isabel Díaz Ayuso, desestimando los recursos contrarios de sus oponentes. No se sabe con exactitud cuánto tiempo llevaban los estrategas de la Moncloa, Ábalos y Redondo, planeando atacar la implantación territorial del PP con mociones de censura basadas en la versatilidad de Ciudadanos, pero les ha salido el tiro por la culata. La excitante idea era empezar por un territorio menor y más débil. Murcia, donde la presidencia popular dependía del pacto con Ciudadanos, era el lugar elegido para el primer disparo en formato de moción de censura. El efecto contagio llegaría a la gran Comunidad de Castilla y León. Los Populares madrileños atemorizados llamarían a capítulo a sus asociados de Ciudadanos para implorarles lealtad. Pero, para ese momento, ya tenían controlada a Inés Arrimadas, no se sabe si como tonta del bote o como pérfida traidora, para promover una felonía de Ignacio Aguado a cambio de mantenerse ella como menina de Pedro Sánchez. El terremoto sacudiría la sede en venta del PP, derribaría a Isabel Díaz Ayuso y su onda expansiva podría llegar hasta Andalucía. Galicia imposible, por ahora. Pero ya veremos en nuestra segunda legislatura, garantizada con la crisis territorial del PP y el perfil más equilibrado de un Pedro Sánchez, con Inés Arrimadas incorporada al equipo femenino para contrapesar a las devotas furibundas de Pablo Iglesias.

Con lo que no contaban esos estrategas de la vieja escuela maquiavélica es con los rápidos reflejos de una mujer de aspecto modoso y objetivo claro, Isabel Díaz Ayuso, capaz de apretar el botón rojo del arma atómica de las elecciones antes de que los submarinistas confabulados de la escuadra centro-socialista-comunista tuviesen tiempo a activar los torpedos que tenían emplazados en sus tubos de lanzamiento. Las elecciones son el arma del pueblo a la que temen Sánchez y sus estrategas que ya no se atreven a arriesgar en la batalla a otro buque que al cansino remolcador Gabilondo. Porque en esta guerra de las mociones invalidadas o coitos interruptus el pueblo no va a tirar contra Gabilondo sino contra Sánchez.

EL 69

La mayoría absoluta en la asamblea parlamentaria de la Comunidad madrileña será de 69 diputados, ya que su número se ha incrementado a 136. Una meta astronómica para cualquier partido que, sin embargo, Isabel Díaz Ayuso se ha atrevido a ambicionar con un gesto de excepcional valentía en el ambiente de mediocridad política que vivimos. Se pueden hacer bromas sobre sexo oral con estas cifras pero lo cierto es que dos partidos adultos van a sorber sus órganos generadores de votos hasta la extenuación. Es decir, hasta el día en que se celebren las elecciones el próximo día 4 de mayo.

Lo más probable es que se licue el plantel traicionero de Ciudadanos y PP recupere sus despojos y sobrevivan, desigualmente, unas formaciones más escoradas hacia la izquierda o a la derecha. La izquierda en desorden y la derecha reforzada moderadamente con el monosílabo de VOX. Lo que suceda después será, probablemente, que Díaz Ayuso tenga que contar con el apoyo, más o menos condicionado, de VOX para redondear la mayoría absoluta y dejar en su papel de eterno opositor a ese hombre llamado Ángel por muy bueno y Gabilondo por muy aburrido. Así que Díaz Ayuso debe cuidar cierta sintonía con VOX y preparar un pararrayos para desviar las descargas eléctricas que le van a caer desde las nubes tormentosas del social comunismo, tachándola de cómplice con una proscrita extrema derecha que, según sus falaces argumentos, amenaza al Estado español más que los separatistas sediciosos.

EL MAYO ELECTORAL

El bipartidismo renace en Madrid con la autodestrucción de Ciudadanos. PP y PSOE sin tropas de interposición entre sus líneas de fuego. En esta Comunidad uniprovincial no rige la regla D’Hondt ni hay territorios menores primados, como en Cataluña. Aquí no hace falta establecer pactos preelectorales para evitar que pase, como en las pequeñas circunscripciones provinciales de tres escaños en las elecciones generales, que la división de la derecha de ventaja de escaños a la izquierda. Aquí, una persona un voto. Del lado izquierdo del PSOE tres minorías, por lo menos, con aportaciones mínimas. Del lado derecho el batallón de reserva de VOX, muy lejos de esa majadería del “sorpaso” al PP, con una candidata como Díaz Ayuso que gusta a todos, salvo a quienes no tragan las posiciones liberales. VOX es una rueda de repuesto que puede ser necesaria si se produce algún pinchazo sobre la marcha, por muy criticado que sea su relieve desde el sectarismo de la izquierda.

PP no necesita pactos previos y debe y puede aspirar a gobernar por sí mismo. Pero debe tener en cuenta que, si necesita a VOX, debe contar con su apoyo sin intimidarse por un supuesto extremismo inventado teatralmente por la izquierda capaz de negociar con Bildu. Debe tener prevista cuál será la fórmula para completar su mayoría en el grado que convenga a las dos formaciones sin dar el espectáculo de tensiones o mercadeos tras el escrutinio de los votos. Todo debe estar previsto del modo que más convenga a cada uno sin dar cuartos al pregonero. Lo esencial es asegurar la postergación de una coalición socialcomunista en el Gobierno de la Comunidad por bien de la mayoría de los madrileños. En esta ocasión imprevista, pero normal en los avatares de la política, el horizonte electoral es favorable al orden y la libertad frente a un abrumador dirigismo socialista presionado por sus socios neocomunistas. La derrota en esta guerra de los votos puede ser tan contundente como lo fue en la guerra de las mociones.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios