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La República y el cuartel de La Salve

viernes 24 de noviembre de 2017, 10:44h

Federico García Lorca los describió con dureza en su Romancero Gitano. ”Tienen, por eso no lloran/de plomo las calaveras/con el alma de charol/vienen por la carretera”. Y es que siempre hemos visto a la Guardia Civil, cuerpo militarizado, como la larga mano de la represión en Euzkadi. Y no me olvido de aquel siniestro oficial, el capitán Hidalgo, ni lo que supuso Intxaurrondo en nuestra historia reciente con el general Galindo a su mando.

Lo llamativo para mi es descubrir guardias civiles leales, demócratas y con humanidad y compruebo que los hubo hace ochenta años y estuvieron al servicio de la República. Uno de los ejemplos más dramático fue el del comandante de la Guardia Civil de Navarra José Rodríguez Medel que se opuso al general Mola y su sublevación militar y acabó asesinado. Lo que no sabía era que en Bilbao ocurrió algo parecido con D. Juan Colina que desempeñaba la jefatura de las fuerzas de la Guardia Civil el mes de julio de 1936, con la graduación de teniente coronel del citado instituto y que al producirse la rebelión militar se puso con todo entusiasmo al servicio del gobierno de la República, juntamente con todas las fuerzas que estaban a sus órdenes, realizando incesantes servicios que contribuyeron decisivamente a evitar la sublevación de los elementos comprometidos en la sublevación.

Durante los meses de julio y agosto de 1936 a requerimientos de la Junta de Defensa que se había formado antes de la creación del Gobierno Vasco, se personó repetidas veces en el Cuartel del Batallón de Montaña de Bilbao, en unión de otros jefes adictos para conminar a los oficiales a cumplir lealmente sus deberes con la República, destacándose por la firmeza de sus exhortaciones que hizo extensivas a varias comandancias de la Guardia Civil de Alava y Burgos ,consiguiendo que acataran su mando en aquel momento inicial y evitando que dichas fuerzas se pusieran al servicio de los facciosos.

Su activismo en favor de la República hizo que en varias ocasiones y ante el temor de que las fuerzas de la Guardia Civil acuarteladas en distintos lugares de Bizkaia no actuasen con la deseada lealtad y entusiasmo, realizó diversas visitas de inspección acompañado por los vocales de la Junta de Defensa ,Ramón María de Aldasoro y Valle, representantes de Izquierda Republicana y la CNT formando a las fuerzas dentro del Cuartel y arengándoles con entusiasmo a cumplir sus deberes con la República e invitando a los miembros de la Junta de Defensa a exponer en nombre del gobierno de la República las consideraciones que les pareciesen pertinentes para afirmar el sentimiento de los deberes que debieran de cumplir cerca del Gobierno a quien el pueblo había otorgado su confianza de acuerdo con la Constitución republicana y con sus leyes.

Curiosamente y a pesar de toda esta actividad debe hacerse constar que a consecuencia de unas ocultaciones de armas y municiones descubiertas en el Cuartel de la Guardia Civil de Bilbao se instruyó un sumario en el que fue procesado D. Juan Colina, decretándose por el Instructor su encarcelamiento por el supuesto delito de negligencia, pero el Jurado al celebrarse la vista ,después de ser retirada la acusación por el Fiscal, con el debido elogio a las virtudes que distinguían a Colina hizo un pronunciamiento elogioso y justo con los sacrificios que se impuso por cumplir con su deber y de los méritos que concurrían en aquel mando, que fue objeto de expresivas muestras de adhesión por parte del pueblo.

El Gobierno Vasco, a través del Consejero de Gobernación Telesforo de Monzón y ya en Santander quiso significar al Sr. Colina su satisfacción por los servicios prestados y como obligada reparación de las amarguras injustificadas que experimentó, además de otros acuerdos extendió un certificado en Santander el día tres de agosto de mil novecientos treinta y siete.

Tras la caída de Bilbao, Colina se trasladó a zona republicana .Fue detenido en Barcelona tras la derrota y fusilado en 1939.

Una historia desconocida que la propia Guardia Civil debería poner en valor de no ser que su prototipo del Cuerpo sea el general Galindo y no los oficiales asesinados Rodríguez Medel y Colina. Y otros muchos más.

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