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España se queda sola

sábado 05 de junio de 2021, 16:48h

Seguro que no es sencillo remendar el gran roto que se ha producido en las relaciones entre España y Marruecos. Pero resulta contraproducente que las declaraciones públicas de distintos representantes de los dos Gobiernos solo contribuyan, en los últimos días, a que el roto sea aún mayor.

La ministra española de Defensa, Margarita Robles, arremetió este sábado pasado con dureza contra Marruecos durante los actos conmemorativos del día de las Fuerzas Armadas en Madrid. Dos días antes, era la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, quién ponía en cuestión el respeto mutuo tras una intervención de la ministra española de Asuntos Exteriores en el Congreso, y subrayaba que Marruecos tomaba nota y actuará en consecuencia.

Los intereses estratégicos de las relaciones entre España y Marruecos obligan a que los responsables correspondientes estén realizando las gestiones oportunas, discretas y eficaces, para evitar que el roto se convierta en desgarro con una solución mucho más complicada. Sin embargo, la actitud pública de los dirigentes políticos no ayuda nada.

La ministra española de Defensa no tuvo reparos en acusar a Marruecos de usar menores para burlar fronteras, algo que, aseguró, es inaceptable desde el punto de vista del derecho internacional y del derecho humanitario. Sin embargo, en esa intervención televisiva la ministra no ofreció su opinión sobre la acogida en España del enemigo acérrimo de Marruecos, el líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, quien ya se encuentra en Argel tras abandonar España la noche del martes tras comparecer ante la justicia española para responder de una demanda por genocidio y torturas en los campamentos de Tinduf, presentada por un ciudadano español de origen saharaui.

El juez no vio indicios ni pruebas suficientes para imponer medidas cautelares ni para decretar prisión provisional. Solo requirió un domicilio y un teléfono en España para su localización si fuera necesario.

En principio, el origen de la crisis es la acogida de Ghali por parte del Gobierno Sánchez que no fue comunicada ni ha sido explicada a su vecino marroquí a pesar de considerarlo un socio privilegiado. Como jurista, Margarita Robles podría valorar esta delicada decisión con un Ghali con nombre falso con el posible objetivo de evitar la acción de la Audiencia Nacional.

Robles ha rechazado, por razones presupuestarias, la invitación a participar en unas importantes maniobras militares organizadas anualmente por Estados Unidos en Marruecos, African Lion, con la participación de nueve países. La razón real es que este año una parte de los ejercicios se iban a desarrollar en una localidad del Sáhara y no se quería legitimar lo que se considera por el Gobierno de coalición PSOE-UP ocupación del Sáhara.

Es la clave del roto: Sánchez, en contra de la realidad e intereses internacionales y de los propios saharauis, no reconoce la soberanía marroquí del Sáhara. Hasta el punto de que permite que sea la UE quien amenace con sanciones a Marruecos. Se queda sola y sin peso político.

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