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¡Alarma! ¡Alarma!

lunes 27 de enero de 2020, 11:43h

Los mercados financieros empiezan a recoger en sus cotizaciones los posibles impactos de la veloz extensión de la pandemia originada en China. Destaca el descenso de más de un 6% del precio del petróleo. Pero hay más.

DESCENSO DEL PETROLEO Y DE LAS BOLSAS

El viernes registró su mayor caída en tres meses y fue su peor semana desde agosto. El coronavirus es la causa que los analistas asocian con este comportamiento del S&P 500, el índice bursátil más importante del mundo. La Organización Mundial de la Salud evitó el jueves por muy poco (apenas 50-50) declarar un estado de emergencia global por el brote, pero además de considerarse la razón del retroceso bursátil, también se asocia a la enfermedad con el descenso registrado por el precio del petróleo que pierde más de un 6% en la semana. ¿La explicación? El miedo a viajar puede disminuir el consumo de carburantes, y eso que la estimación que se hace desde Goldman Sachs es que la reducción del consumo diario podría no ir más allá de 300.000 barriles. Poco parece si lo ponemos en relación a los 100 millones de barriles de consumo diario en el mundo.

CHINA PUEDE VER SU PIB CAER UN 1,2%

Mirando más allá, la agencia de rating S&P se aventura a un pronóstico más pesimista si la epidemia se extiende por China, donde ya son varias las ciudades que han cancelado el transporte público, y pronostica un impacto de 1,2 puntos en el crecimiento chino de este año. Según las estadísticas chinas, el número se acercaba el viernes a los 900 afectados, 300 más que lo reportado el jueves, pero son los casos detectados en EE.UU. los que han sembrado más alarma. Como siempre en casos semejantes, estos momentos iniciales son los de mayor incertidumbre y donde a falta de información fiable, las redes sociales actúan de altavoz acentuando la inquietud.

REUNIÓN DE LA FED Y DEL BANCO DE INGLATERRA

La evolución de la enfermedad y la detección de casos fuera del China será protagonista esta semana, restándoselo a las reuniones de los bancos centrales de EE.UU. el miércoles, y de Inglaterra que se reúne al día siguiente. Poco puede esperarse de los norteamericanos que mantendrán su modo de pausa, y más atención despiertan los británicos por la posibilidad, bastante probable, de que anuncien un recorte de tipos, justo el año en el que, al menos en sus fases iniciales, la apuesta general era que los tipos de interés aunque estables, tendrían que responder a un tono más firme a medida que se pudiese ir confirmando la gradual recuperación de la economía mundial en respuesta a la distensión comercial entre China y EE.UU.

DATOS CADA VEZ MAS POBRES DE LA EUROZONA

Hemos conocido sin embargo que los datos adelantados de la eurozona correspondientes a enero no responden a ese patrón, con la excepción de Alemania, y frente a unos síntomas incipientes de mejora en el sector industrial -el mejor en cinco meses-, los peores datos del sector servicios han llevado al índice general de la eurozona a salvar por muy poco con un 50,9 el umbral que nos separa de la contracción. Recientemente el BCE estimó que el crecimiento de la EZ fue de 1,2% en 2019, justo la mitad que el 2,4% de 2017 y tras el 1,8% registrado en 2018. El consenso de pronósticos para 2020 que recoge el BCE entre los analistas, acaba de ser revisado a un 1% desde el 1,1% compensado por el alza de una décima al 1,3% de la estimación para 2021. Nada que sirva de incentivo a unos mercados que a pesar de la baja volatilidad que mantienen, ofrecen síntomas de nerviosismo posiblemente a consecuencia de que las posiciones en renta variable están en niveles récord, y como demuestran los datos de la eurozona, no hay mucho donde apoyar el optimismo. El euro sufre como consecuencia y se aleja, más aún, de niveles que pudiesen atraer a especuladores a su favor.

José Manuel Pazos

Consejero Delegado del Grupo Omega Financial Partners
www.omegafinancialpartners.com

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