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El Nuevo

viernes 23 de diciembre de 2016, 11:38h

Ahora, que según las estadísticas se crea empleo, una figura olvidada reverdece: El Nuevo. No el año nuevo. El Nuevo a secas. ¿Recuerda cuando era “el Nuevo”?

Cuando eres el Nuevo no eres nadie. Si el jefe preguntara: "¿Echamos al nuevo y compramos un microondas?", nadie lo dudaría. ¡Qué mal cuando eres el nuevo! Al principio quieres quedar bien con todo el mundo y no paras de ofrecer cosas: ¿Alguien quiere un caramelo de piña? Te miran extrañados. ¿Un café? Y todos quieren. ¡Hale! A ver como los traes. Quince viajes a la máquina de café cargando vasitos. Ya te vale, has empezado bien, eres nuevo, todavía no has cobrado el primer sueldo, y el primer día ya te has gastado una pasta en cafés.

Tienes tantas ganas de caer bien que te ríes de todo, pero cuando eres nuevo estás metiendo la pata continuamente. Cada vez que te cruzas con alguien, te arrimas a la pared como diciendo: "Sé que molesto, pero me esfuerzo, algún día formaré parte de este grupo". Y de pronto, en una reunión, te arrinconas tanto que sin querer apagas las luces con el culo. ¡Han apagado la luz! ¿Quién ha sido? ¡Joder, el nuevo! Y es que siendo el nuevo, no pintas nada y cuando suena el teléfono y alguien dice: ¿Romaguera? Aquí no trabaja ningún Romaguera. Te asomas y dices: Soy yo. Siempre hay uno que grita: ¡Eh, que el nuevo se llama Romaguera! Y entonces es el despelote general. ¿Pero qué apellido es ese? Para más INRI, resulta que te llama tu madre. “Si, mamá, sopa, con jamón…, y ¡no me llames más aquí”!

Otra cosa que haces mucho es saludar: No tienes medida, hay gente a la que saludas hasta seis veces: De pronto ves a uno. Se te acerca: “Hola, soy Romaguera... a ti no te he visto en toda la mañana, ¿trabajas aquí?” Sí, soy el director general. ¡Ah! ¿Quieres un caramelo de piña?

Cuando eres nuevo, como no tienes ni sitio ni nada, te sientes como un mueble. ¿Qué hago? Pues...hay que hacer el balance, pero ya me encargo yo, que le tengo cogido el punto. ¿Entonces qué hago? Pues podrías archivar, pero como no sabes. Vale, entonces, ¿Qué hago? Lo que veas, anda que no hay trabajo...

Como quieres aparentar que estás ocupado te pones a hacer el crucigrama: ¡Como se entere Pepe de que le estás haciendo el crucigrama, que él hace todos los días...! Y es que hay una serie de normas en la oficina que tú no controlas: que a Pepe hay que guardarle el crucigrama, que no se puede fumar al lado de Paco, que Enrique y Ana desaparecen todos los días a las doce porque están liados. Por cierto, cuando se van, tú en tu línea, les dices: ¿Vais a tomar algo? Me voy con vosotros. En fin, que hagas lo que hagas metes la pata. Al final, como en todos los sitios estás incómodo, te vas al baño, que es el único lugar donde te parece que no estorbas. Y allí te quedas, tranquilo, lejos de la tensión. Son cuatro paredes, pero que te permiten desahogarte un montón, y te tiras un buen rato. Además, tiene agua corriente, luz, calefacción. Vamos, que acabas comiéndote el bocadillo a escondidas, tan ricamente.

Le coges cariño al baño, te haces amigo suyo, porque es el único que no se mete contigo... Menos mal que nadie es "nuevo" eternamente. Un día llegará a la oficina otro que pasará a ser "el Nuevo". Y tú votarás a favor de comprar un microondas. Es una de las ventajas de la recuperación, que la condición de “El Nuevo” no se hace eterna, como ocurría durante la recesión. Entonces sí que se hacía largo ser “El Nuevo”. Es lo que hemos mejorado. (Adaptación libre de “El Club de la Comedia”).

José Manuel Pazos
Consejero Delegado del Grupo Omega Financial Partners
www.omegafinancialpartners.com

José Manuel Pazos

Consejero Delegado del Grupo Omega Financial Partners

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