www.diariocritico.com

De Málaga a Malagón

lunes 03 de agosto de 2020, 08:10h

Como se preveía, la recesión económica ya se ha adueñado de toda Europa. Y -¡cómo no! -, la economía española lidera el hundimiento de todo el espacio de la UE ya que se desploma un 18,5% en el segundo trimestre de 2020, por encima del 14,1% de Portugal o el 13,8% de Francia. Y, como los males nunca vienen solos, nuestro país también lidera la tasa de paro en Europa con un 15,6%.

No son los únicos rankings en donde desgraciadamente batimos récords. Según la oficina europea de Estadística, Eurostat, España alcanzó durante la pandemia -desde la semana previa al estado de alarma- hasta ahora-, un total de 48.500 fallecidos, es decir, 20.000 más de los reconocidos oficialmente por el gobierno Sánchez.

Con este apocalíptico panorama socioeconómico y sanitario el presidente Sánchez -no sé si para prepararse para el otoño o para celebrar que todo podría haber sido aún mucho peor-, se nos va de vacaciones a Lanzarote y a Doñana. Y lo hace entre vítores y aplausos de sus compañeros de gobierno, y de los diputados de su grupo parlamentario en el Congreso que, saltándose varios acuerdos anti-Covid con el resto de los grupos, acudieron en masa al último pleno para vitorear al líder de líderes por los 140.000 millones de euros otorgados a España de los fondos de ayuda europeos para los próximos años.

Y, entre tanto, un “quítame allá esas pajas”, con la confirmación pública y oficial de lo que el sentido común ya nos había avisado a los mortales independientes desde el principio de la pandemia. A saber, que el ejecutivo de coalición ha admitido finalmente que no hubo un comité de expertos que le asesorase en ningún momento durante la desescalada. Es decir, y en otras palabras, que las decisiones de pasar o no a una fase distinta en el proceso obedecía exclusivamente a criterios políticos y no a criterios técnicos, por un lado y, por otro, que según parece en España se puede mentir impunemente desde las más altas instancias sin que por ello se produzca consecuencia política alguna. Zapatero llegó al poder precisamente porque entre los votantes españoles caló aquello de que “España no se merece un gobierno que miente”. Claro, eso sería entonces; hoy sí. Venimos de Málaga y acabamos en Malagón.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios