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¿¡Portavoza!? Son palabras, no protozoos

domingo 11 de febrero de 2018, 09:53h

Las lenguas funcionan como organismos vivos, nacen, crecen, se reproducen y mueren. Un buen ejemplo es el latín: nació en el Lacio mil años a. C., creció, tuvo hijitos y se murió. Puede dar la impresión de que son organismos vivos pero no son otra cosa que una herramienta fundamental de los humanos: las palabras son una invención de nuestras cabezas y cuando nos extingamos las palabras (lexicología); sus reglas de funcionamiento (sintaxis); su estructura arquitectónica (morfología) y sus reglas de representación (ortografía), simplemente desaparecerán.

La moda infantil de duplicar el discurso repitiendo el masculino y el femenino de cada sustantivo y sus determinantes, artículo, adjetivo, pronombre, no solo es un desgarro en un sistema muy bien articulado -igual desgarro a "me se cayó la moneda" o "Hay que hirviendo [ir viendo] quién se queda"-, es, además, un factor de fragmentación, la metástasis de las lenguas.

Tener que afirmar que las palabras no tienen sexo -son palabras, no protozoos- da vergüenza, claro que yo no estudié bajo la Logse ni la Lomce. El género es una categoría gramatical, nada tiene que ver con la testosterona.

La mayoría de los idiomas no tiene género. Solo el 20% de las lenguas del universo mundo muestran distinción de género nominal, lo que viene en ser que los sustantivos se subdividen en categorías o géneros: en el caso de las lenguas romances, un poner, hay casi siempre tres para los sustantivos, neutro, femenino y masculino. Hay también lenguas que tienen más de tres, como el protobantú, que tuvo doce y así hablante y oyente distinguían, según las terminaciones, que la palabra solo se aplica para referirse a personas si es del Genero 1; para referirse a objetos alargados y a árboles si es palabra del Género 3; si la palabra hace alusión a objetos pares (gafas, ambos) o grupales (rebaño, enjambre) es del Género 5. Si la palabra alude a herramientas, instrumentos o medios es del Género 7 y si nombra a ciertos animales, entonces es palabra del género 9. Los números pares corresponden a las mismas categorías pero en plural, parecido a como en hebreo se dice kibutz para un solo campo de trabajo y kibutzim para dos o más.

En castellano existen siete categorías, siete géneros, más que opciones sexuales representa LGTBI, y tiene más porque en gramática, insisto, género no tiene que ver con sexo mientras que el significado del significante LGTBI sí tiene que ver con sexo.

Los sustantivos castellanos pueden ser Ambiguos (aquellos que admiten determinantes de género masculino y femenino: el mar, la mar; el puente, la puente); Epicenos (una sola voz nombra a los dos sexos cuando nombramos animales: araña, comadreja); Comunes (como antes pero incluye personas y participios activos: el solista, la solista; el periodista la periodista; el portavoz, la portavoz; el atacante, la atacante); Inambiguos (tienen una voz inequívoca para nombrar cada sexo: vaca, toro; hombre, mujer); Neutros (lo profundo, lo hermoso) y, por fin, Masculinos y Femeninos.

A ver, un ejemplo común y silvestre: decimos Yo. ¿Es masculino o femenino? ¿Y ? ¿Diremos Ya para un Yo femenino y Ta para un Tú femenino? El género entra en las referencias en una comunicación a cosas o personas distintas de hablante y oyente. Solo un 0.05% de las lenguas muestra géneros en primera y segunda persona. ¿Y por qué? Pues porque si dos hablantes están hablando, cada uno sabe qué es el otro -se llama entorno situacional-, pero cuando se refieren a algo o alguien ausente deben especificar para clarificar el mensaje. Se llama eficacia en la comunicación.

-Ya, pues eso, ¿no?, miembros y miembras.

Pues no. La estructura gramatical establece “oposiciones” para un funcionamiento óptimo de la lengua al transmitir eficientemente la información. Una de estas oposiciones es la voz NO marcada y la voz marcada. Así, la voz marcada da más información: la oración "los alemanes tienen pensiones muy altas" no quiere decir que Angela Merkel sea una machista zarrapastrosa porque a las mujeres se les paga menos: al decir los alemanes nos referimos a todos los alemanes, incluidas las mujeres y esto es tan fácil de ver como que si digo "Las alumnas de este instituto sacaron de media sobresaliente" solo un cenutrio entendería que los alumnos también obtuvieron sobresaliente. El miembro marcado, alumnas, proporciona más información que el no marcado, alemanes.

Las palabras y su manejo adecuado nos hacen mejores porque un hablante diestro transmite mejor sus ideas, entiende mejor el mundo y se defiende mejor de los agresores y listillos.

El buen manejo del idioma es una ventaja siempre y poner trabas al hablante crea más desigualdad entre quienes manejan bien la lengua, habitualmente los ricos, y quienes necesitan más esfuerzos, habitualmente los menos afortunados. Es de locos que haya gentes de izquierdas que prefieran implantar 'portavoza' y privar a los menos afortunados de una herramienta eficacísima de lucha y defensa social. Crear hablantes inseguros es una mala pero segura forma de allanar el camino a las plutocracias.

Las palabras no son machistas, lo son algunos hablantes. Intentar la igualdad de derechos entre sexos toqueteando un mecanismo exquisitamente complejo que no se comprende es como querer que baje el precio del petróleo toqueteando el carburador del McLaren de Fernando Alonso sin saber de mecánica.

-Oiga es que yo sé hablar

Ya, y el chapucero de antes con el coche de Fernando Alonso sabe conducir, pero la gramática, como la mecánica del motor, requiere conocimientos específicos para poder modificarla.

No jodamos más con la lengua y conozcámosla mejor: ahí estaban Vocero y Vocera si lo que se quería era indicar el sexo además de la función. (No confundir con Boceras que es lo que son quienes atropellan la democracia con la gramática y alardean de ello).

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