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Bienvenido a Sefarad

martes 23 de noviembre de 2021, 08:01h

Algunos de los que no tuvimos nunca hermanos-hermanos, en su momento optamos por la sustitución en la figura del amigo-hermano, que en mi caso fueron: Juan Ángel Vinuesa, Pepe Conde, Ricardo Cid Cañaveral, José Antonio Alcácer, Francisco Valladares y Saúl Roll. Familia numerosa de la que algunos han ido desapareciendo del “Valle de lágrimas”, que no de la memoria, el paraíso del que nadie podrá expulsarnos. Pero el último, Saúl Roll Vélez, además de los ademases, con toda probabilidad y a no tardar, también será conciudadano por la vía de otra memoria, esta vicaria, cuál es la de Sefarad, el topónimo bíblico con el que la tradición judía nomina a nuestra península ibérica.

Tal es de agradecer, por supuesto a su tesón, y a los diputados que en agosto de 2015 aprobaron la Ley que concede la nacionalidad española a los sefardíes descendientes de los judíos expulsados de la península en el siglo XV, sin necesidad de residencia en España y sin exigirles la renuncia a la nacionalidad previa.

Claro que, como toda norma legislativa, tiene sus exigencias, que, en este caso, son tantas, que acceder a sus beneficios se antoja tarea titánica, porque el interesado debe demostrar fehacientemente que desciende de alguno de los miles de judíos que fueron expulsados de España/Sefarad mediante el Edicto de Granada decretado por los Reyes Católicos en 1492. Casi nada.

(Saúl Roll)Saúl Roll nació en Medellín, Colombia, y se formó académicamente en la Universidad de Nuevo México, en Albuquerque. Allí fue discípulo predilecto del poeta Ángel González (“Cuando tengas dinero regálame un anillo, / cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca, / cuando no sepas qué hacer vente conmigo/ pero luego no digas que no sabes lo que haces”), bajo cuya tutela académica concluyó un Máster sobre Literatura Española. Más tarde se trasladó a la University of Pennsyvania, Penn, en Filadelfia, donde empecé a disfrutarlo en 1992, año olímpico para el deporte y la amistad, para hacer su tesis sobre la obra de Juan de Tarsis y Peralta, conde de Villamediana (“Buscando siempre lo que nunca hallo,/ no me puedo sufrir a mí conmigo/ y encubierta la culpa y no el castigo/ me tiene Amor, de quien nací vasallo”), bajo la dirección de Rusell P. Sebold, el gran valedor mundial de la literatura española del siglo XVIII, descubridor del Romanticismo en el “fastidio universal” de José Cadalso y unos de los más asiduos firmantes de las “terceras” de ABC.

Por razones de corazón y convivencia se trasladó a Boston, Massachusetts, donde sigue residiendo, para convertirse en reputado experto en numismática romana, al tiempo que iniciaba su carrera como especialista y perito en libros antiguos y raros, ediciones prínceps y demás tesoros bibliográficos, que en eso está al servicio de la firma danesa Herman H.J. Lynge & Søn, una de las tres librerías más antiguas del mundo, fundada en 1821, así que celebrando su segundo centenario. En ese batiburrillo vital y académico tuvo a bien colaborar en el libro de este que lo es, El discreto encanto de la alcachofa de Benicarló, publicado en 2003, con la receta Alcachofas con pollo a la mandarina. Cosa rica.

Allí, en Boston, y una vez conocida la promulgación de la Ley antedicha, inició con tenacidad el proceso de filiación para convertirse en español de pleno derecho, aún sabiendo que el Conde de Romanones, en el brete de elaborar una nueva Constitución, solía decir que: “… español es todo aquel que no puede ser otra cosa”.

Primero estudió a conciencia el árbol genealógico que había elaborado su abuelo materno Raúl Vélez González, después recurrió, aunque de manera tangencial, a la Family History Library de Salt Lake City, en Utah, y finalmente se puso a ordenar toda aquella voluminosa información. Una vez corroborada, sistematizada y estructurada, se aprestó a conseguir certificados de bautismo y matrimonio en distintas parroquias de Colombia, que posteriormente fueron visados y autentificados por la Nunciatura Apostólica (embajada vaticana) de Bogotá.

De toda la ardua investigación se infería que su pariente más antiguo al que era posible alcanzar era don Cristóbal Gómez de Castro, antes de su precipitada e inútil conversión a la fe cristiana Samuel Levi Abulafia, el probablemente autor del borrador inicial que dio lugar a la segunda parte del afamado libro de caballerías, tan querido para Don Quijote, el Clarián de Landanís, que firmado por el maestre Álvaro de Castro, fue impreso en Toledo en 1522.

Toda esa ingente información se trasladó a la Federación de Comunidades Judías de España, una de las organizaciones en las que el Ministerio de Justicia ha depositado su confianza y aval para que acrediten la veracidad de lo expuesto por el demandante, que además, ha de demostrar que existen vínculos con España. Sus muchísimos viajes al país, su vinculación durante varios de los cursos que la Universidad de Alicante realiza desde hace décadas con la University of Pennsilvania, las numerosas citas sobre su persona, en calidad de colaborador, que aparecen en trabajos académicos y libros de reputados profesores e investigadores, y la autoría del libro Mal te perdonarán a ti las horas, publicado en 2013, completaron esa parte del proceso. Sólo faltaba la configuración legal del documento final por parte de un abogado y el registro en un notario para que éste diera fe pública de la pulcritud e idoneidad del proceso. Era 2019, plazo final oficial para presentar el trámite, y cuando el viaje de Saúl a España estaba preparado, le sobrevino un gravísimo accidente cardiovascular y de otro lado, la pandemia se abatió sobre el planeta y se cerraron las fronteras. Atendiendo a las contingencias, la autoridad amplió el plazo y los últimos trámites pudieron llevarse a cabo sin mayores contratiempos.

Ahora, el asunto, con absolutamente todo cumplimentado, está en manos del Ministerio español de Justicia. Así que, suerte, que como pocos se la merecen. Suerte para que finalmente pueda gozar de “libertad para elegir su destino, llevar a cabo sus sueños, dejar de ser una leve sombra, incompleta como ser humano”.

Shalom Aleijem y Mazal Tov.

Miguel Ángel Almodóvar

Sociólogo y comunicador. Investigador en el CSIC y el CIEMAT. Autor de 21 libros de historia, nutrición y gastronomía.

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