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Diario de una pesadilla (31 de mayo)

domingo 31 de mayo de 2020, 11:34h

No habrá movilidad entre provincias en la Fase Tres. Lo dice el Boletín Oficial del Estado. Por lo tanto, ese momento no llegará hasta que se alcance “la nueva normalidad”. Creo que estamos hablando del mes de julio si no hay otra modificación en nuestro estado actual. Pienso que hemos bajado la guardia y no va “la desescalada” tan rápido como preveíamos. Bueno, hay quien ya piensa que todo ha pasado. Solo hay que ver las terrazas de algunos bares y las fiestas que se están montando en algunas casas. Nos falta el más común de los sentidos, eso está claro.

En los colegios se están habilitando espacios grandes: comedores y gimnasios como aulas. Está claro que la gimnasia tendrá que esperar a que todo pase. La ministra Celaá está pidiendo que se hagan estas modificaciones porque se espera un rebrote del virus. Sinceramente, pienso que si llega, será insoportable para muchos colectivos, entre otros, los sanitarios que ya lo han dado todo.

Seguimos con las medidas de alivio al menos. Desde mañana podrán abrir las piscinas de toda España pero para uso deportivo individual, con cita previa y limitando el aforo a un treinta por ciento. Las bodas, no llegarán hasta la fase dos con limitación de aforo. Está claro que este virus sigue destrozando planes. A ver cómo se le dice a un invitado: “oye, me caso pero no vengas, aunque me quede con tu regalo”. Todo es de pesadilla.

Los libros, de esta no feria, nos ayudarán a pasar este trance del que vamos a salir con más fuerza. Seguro. Acaba de publicar el naturalista Joaquín Araujo, que se ha ido a Extremadura a vivir entre la naturaleza y las cabras: “Los árboles te enseñarán a ver el bosque”. Mantiene el autor que “cada árbol en pie es un punto de apoyo para esta lisiada humanidad, para los aires rotos, para la vivacidad en su conjunto, para hacerle cara al desierto, para combatir el ruido y a la amontonada fealdad de la prisa”. Estoy de acuerdo, nada como los árboles para darnos paz y ayudarnos a conectar con la Naturaleza y a reencontrarnos con nosotros mismos. Si lo pensamos con objetividad, algunos de nuestros mejores momentos, de esos que llevamos en nuestros recuerdos a todas partes, han tenido a la Naturaleza como protagonista. Esas puestas de sol de nuestro último verano en la playa; esos paseos por la orilla del mar; esa comida en mitad del campo…; ese paseo por la montaña, el mirador al que fuimos para observar todo a vista de pájaro…Todo, ligado a la Naturaleza.

La escritora María Zambrano definía al poeta, al hombre sensible capaz de expresar sus sentimientos en forma de poesía como “el hombre devorado por los espacios del bosque”. Creo que como Joaquín Araujo no nos podemos ir de este mundo sin plantar un árbol. Bueno él, por los que no lo han hecho, ha plantado tantos árboles como días ha vivido: unos veinticinco mil. No está nada mal. Así compensa por los que han vivido siempre de espalda al campo, a la vida. Comparto, con vosotros lectores, la felicidad que hoy siento al comprobar que mi pequeño rosal ha dado la primera rosa amarilla. Eso ya me ha alegrado el día a pesar del cambio de temperatura. Volvemos al viento y a las lluvias. Está claro lo del dicho de “hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo”. Si estuviera la feria del libro, comprenderíamos que es normal que llueva y mucho; igual que en la plaza de toros de las Ventas, no hay un San Isidro sin paraguas.

Mañana empieza junio y el Gobierno quiere prorrogar el estado de alarma. Sigue buscando apoyos. Nosotros intentaremos seguir con nuestra vida monacal, guardando la distancia de seguridad y con nuestra mascarilla. Yo ya lo tengo interiorizado. Dentro de unos días volveré físicamente a mi puesto de trabajo en Onda Madrid. Eso, me tiene ilusionada. El hecho de haberme podido comunicar con mis oyentes gracias a la línea microfónica que me instalaron en casa, me ha mantenido sana y cuerda. ¡Feliz domingo a pesar de las nubes!

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