La empresa Plus Ultra llevaba años en problemas financieros y sólo tenía un avión, o sea, una risa de aerolínea. Milagrosamente, les cayó un préstamo de 53 millones de euros a través de dos empresas fantasma, literalmente porque no tienen oficinas ni personal, sólo un administrador en Gstaad.
Estas dos empresas son conocidas blanqueadoras del Cartel de los Soles, llamado así porque los altos mandos militares venezolanos, en vez de estrellas para mostrar su rango, llevan soles. Es decir, generales.
Diosdado Cabello, un sinvergüenza muy peligroso, es la principal cabeza del cártel y, según la CIA y la DEA, por debajo de Nicolás Maduro, sin cuya connivencia sería difícil haber convertido Venezuela en un narco estado.
La cocaína pasa de Colombia, 10.000 kgs cada día, a Venezuela por el este. La mayor parte de la droga se embarca vía Venezuela que la transporta hasta el punto de encuentro con los carteles de Sinaloa, en algún punto del Caribe. Yo mismo los vi en los 90 regresando de Puerto Rico en una lancha rápida con cuatro motores y cuatro chavales que venían disparando y bebiendo para celebrar que habían coronado, es decir, entregado un alijo con éxito.
Así, pues, el esquema es simple: Colombia produce la coca y se encarga de llevarla hasta la frontera. Allí Venezuela se hace cargo y la transporta hasta México y México se encarga de la distribución en EEUU.
Maduro y el resto de los Soles, maneja PDVSA (Petróleos de Venezuela, S.A.) y la coca como monederos personales y de allí arramblan y arramblan sin aspavientos. De PDVSA sacan sin demasiados problemas, se llama robar o malversar. Pero el dinero de la coca, más abundante y de flujo continuo, necesita ser lavado. Estamos hablando de un kilo de coca que en EEUU vale 30.000 U$, en México 20.000 y en Colombia 10.000. Los 10.000 kgs. que despacha cada día Colombia son 10 millones de U$ en Colombia, 15 en Venezuela, 20 en México y 30 en EEUU. Mucho dinero para blanquear: 900 millones cada mes. Es dinero que quema las manos y que ningún banco europeo aceptaría ingresarlo sin que saltaran todas las alarmas antiterroristas y de blanqueo.
Para blanquearlo, primero lo pasan a través de una cadena de empresas pantalla y, una vez enfriado y en este caso, se lo “prestan” (ojo, hay que devolverlo) a Plus Ultra en forma de crédito y cuando Plus Ultra lo devuelva, será dinero blanco y puro.
Pero Plus Ultra, un desastre de empresa desde todos los puntos de vista, tiene una situación privilegiada y secreta con Moncloa y, por arte de birlibirloque, la aerolínea, un agujero que pierde dinero a chorros, acude al gobierno Sánchez quien, pasando por alto todas las alarmas, red flags y advertencias institucionales, le “concede” un rescate de 53 millones de euros, dinero este inmaculado y con el mejor pedigrí posible: la garantía de un estado europeo.
Ahora Plus Ultra coge el dinerete de los españoles, bruñido, limpio y bien oliente, y se lo da al cártel de los Soles para pagar la deuda y completar la acción de blanqueo: ahora los mafiosos de Maduro tienen 53 millones limpios de polvo y paja. Os recuerdo que estábamos en pandemia.
Entre octubre 2020 y enero 2021, se pone en marcha el plan de la matrioska de empresas. En este período se producen tres préstamos a Plus Ultra: Wailea Invest (Reino Unido) 500.000 €; Allpa Wira (Suiza) 500.000 €; Valerian Corporation (Suiza) por 450.000 €. Se trata de empresas fantasma, sin oficinas ni personal, apenas un apartado de correos. Las tres son dirigidas por un contable holandés radicado en Suiza. Y como España no se entera, o no quiere enterarse, son las autoridades contra los delitos fiscales de Francia y Suiza quienes advierten a las autoridades españolas, pero el dinero ya había volado.
Plus Ultra, con un préstamo del estado que vence el año que viene y que no puede pagar porque no es una empresa, no llega ni a chino de la esquina, quebrará y todos los españoles habremos pagado el blanqueo del narcopresidente de Venezuela y la fiesta de Plus Ultra cuyos directivos siguen cobrando millonadas.
Detrás de todo esto hay un hombre, Camilo Ibrahim, un magnate peligroso, con pocos escrúpulos y mano derecha de Delcy Rodríguez e íntimo de Cilia Flores, la mujer de Maduro. Ahora los 53 millones vuelven a estos genios de las finanzas blanquitos y lavaditos. Por supuesto, 53 millones son una bicoca para el narcotráfico, pero son 53 blanqueados por un gobierno europeo y, además, el establecimiento de un narcopuente aéreo que fue el que trajo a Delcy Rodríguez y sus maletas ilegalmente a España una noche de la que Koldo no quiere hablar “ni muerto”. Y así es España con Sánchez.