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Relato y realidad

lunes 29 de diciembre de 2025, 19:40h
Última actualización: martes 30 de diciembre de 2025, 08:42h

El ensayista Carlos Granés (Bogotá, 1975), acaba de publicar un nuevo libro, El rugido de nuestro tiempo (Ed. Taurus, 2025), en el que otorga más importancia a la pasión que a la razón en esto del análisis de la vida pública y especialmente en el terreno de lo político. Y es más que preocupante que el ciudadano (o espectador, porque cada vez más la política se parece al teatro), esté más preocupado por eso que ahora se llama “el relato”, que por los propios hechos, lo cual demuestra una creciente e interesada fanatización de la opinión pública que aparece mucho más preocupada por el quién que por el qué en las noticias.

Es así más que evidente que , para un izquierdista la palabra de Isabel Díaz Ayuso tiene idéntico valor que para un conservador o liberal tiene la de Pedro Sánchez, es decir, ninguno. ¿Para qué escuchar sus argumentos si ya nos parecen tan conocidos como falsos? Da lo mismo lo que digan porque son sus personas y no sus argumentos quienes invalidan de antemano sus ideas, sus políticas o sus juicios sobre lo que sea.

Hacer oídos sordos a los argumentos del otro es una de las consecuencias más directas de la creciente, interesada y peligrosa polarización en la que está metida de lleno el gobierno de la nación, más preocupado por contrarrestar los escándalos que conocemos día a día que por mejorar la situación de los españoles.

No es extraño porque sólo uno de esos escándalos debería de haber llevado ya a dimitir a Sánchez y a convocar nuevas elecciones al afectar a la línea medular de los postulados teóricos que le llevaron a la Moncloa (limpieza en la vida pública, feminismo, atención a los menos favorecidos…) que, sin embargo, la realidad, los hechos, están desmintiendo tozudamente jornada tras jornada: corrupción en el seno del partido y del gobierno (Begoña, Ábalos, Cerdán, Koldo, David Sánchez, Vicente Fernández –protegido de María Jesús Montero y expresidente de la SEPI-, Leire Díez, la “fontanera” de Moncloa …); denuncias por acoso sexual en la misma Moncloa, en Torremolinos o en la diputación socialista de Lugo (Salazar, Navarro, Tomé…); la manipulación pública de los datos macroeconómicos que, según la versión oficial, llevan a la economía española a crecer con una velocidad de vértigo cuando, por el contrario, esos datos los desmienten la realidad de las economías familiares y de los trabajadores (unos 8 millones no superan el salario mínimo), o el creciente aislamiento internacional de nuestro país, ahora más proclive a China y a los países integrantes del Grupo de Puebla y cada vez más distante de Estados Unidos y de la OTAN, etc.

No son precisamente ejemplares tampoco los ataques sistemáticos contra el Poder Judicial provenientes desde el mismo Ejecutivo y encabezados por Pedro Sánchez , cuyo último y notable ejemplo es la sentencia dictada por el Tribunal Supremo (TS) contra el ya ex Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz. Ni la instrumentalización del gobierno para colonizar empresas e instituciones claves del Estado por acreditados militantes del partido o de sus socios de gobierno que, sin experiencia alguna en los campos respectivos, llevan a colocar a sus peones en todo tipo de actividades y con unos sueldos escandalosos que debieran ruborizar tanto a los beneficiarios como a quienes los colocan.

Otro tanto puede decirse del paulatino y sistemático ataque contra la Constitución de 1978, cuya modificación -por otra parte-, está perfectamente definida en su propio texto, y que llega a afectar incluso , y quizás por encima de todo, a la misma Corona, permanentemente atacada por decisiones y desplantes que buscan su desnaturalización y alejamiento del ciudadano.

El deterioro, pues, de la vida pública española es un hecho lacerante y –como mínimo–, está provocando la desafección del ciudadano contra los políticos y quizás, y aún es mucho peor, también frente a la política, porque el votante no ve ni siquiera intentos serios por su parte de afrontar los problemas reales que le afectan cotidianamente.

Sería cuestión de que unos y otros se planteasen a dónde nos están llevando antes de que sea demasiado tarde. Hasta el mismo Rey lo advirtió en su mensaje navideño al subrayar que estamos ante «una inquietante crisis de confianza» que alimenta «el hastío, el desencanto y la desafección ciudadana».

José-Miguel Vila

Columnista y crítico teatral

Periodista desde hace más de 4 décadas, ensayista y crítico de Artes Escénicas, José-Miguel Vila ha trabajado en todas las áreas de la comunicación (prensa, agencias, radio, TV y direcciones de comunicación). Es autor de Con otra mirada (2003), Mujeres del mundo (2005), Prostitución: Vidas quebradas (2008), Dios, ahora (2010), Modas infames (2013), Ucrania frente a Putin (2015), Teatro a ciegas (2017), Cuarenta años de cultura en la España democrática 1977/2017 (2017), Del Rey abajo, cualquiera (2018), En primera fila (2020), Antología de soledades (2022), Putin contra Ucrania y Occidente (2022), Sanchismo, mentiras e ingeniería social (2022), y Territorios escénicos (2023) LInkedIn: https://www.linkedin.com/in/josé-miguel-vila-8642271a/

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