Hay que salir a las calles. Hay que protestar. Hay que luchar por nuestros derechos…
Seguro que has leído y escuchado muchas veces estas frases. Y sí, manifestarse en las calles está muy bien cuando el objetivo de la manifestación es una causa justa.
Me parece muy bien que la gente salgamos a las calles a defender nuestros derechos como son la Sanidad, la Educación Pública, las Pensiones, el Sistema de la Dependencia, los derechos laborales, la lucha contra el cambio climático, los derechos de las mujeres, de los inmigrantes o cualquier causa noble que exista en este mundo. Por ahí, no tengo absolutamente nada que reprochar. Cuestiones que, por cierto, no son nunca motivo de manifestación para simpatizantes y votantes de la Extrema Derecha y de la Derecha Extrema. Parece ser que esa gente no se pone enferma, no tiene hijos, hijas, nietos, nietas, sobrinos o sobrinas que vayan a un centro educativo público o no haya nadie de esos manifestantes que tengan una pensión pública. Entiéndase la ironía, claro.
Pero siento decir que esto lo veo totalmente inútil si cuando se convocan unas elecciones no vamos a votar (no es mi caso puesto que voto siempre y siempre lo he hecho por el mismo partido).
Recuerdo una manifestación justo el día después en las calles de Sevilla de las elecciones autonómicas en la que la mayoría parlamentaria recayó en Partido Popular y VOX. Dicho con todo el respeto del mundo, tengo que decir que sentí rabia, indignación y sobre todo, estupefacción, sorpresa y muchísimo asombro.
De hecho, siempre he dicho lo mismo cada vez que hay unos comicios: el día de quejarse es hoy. Si tú no vas a votar, mañana será tarde para manifestar tu queja.
En unas elecciones se examinan tanto el partido o los partidos que están en el gobierno como los que están en la oposición. Sí, también los que están en la oposición puesto que hay que valorar a quienes ostentan el poder como aquellos que lo fiscalizan y aspiran a tenerlo.
Y es que si considero necesario poner en valor lo que hace el partido que está en el gobierno y dar nuestra confianza o no a ese proyecto político y al programa que presentan a los ciudadanos, también creo conveniente valorar y juzgar qué ha hecho la parte contraria.
Para mí, es tan importante conocer las medidas que hace un Ejecutivo como las que propone la parte contraria pero si lo que nos ofrece es el insulto, la falta de respeto y por tanto, su proyecto alternativo es la nada, no considero normal dar la confianza al otro lado cuando no sólo no hace una oposición responsable sino lo que considero aún más importante: no ser útil para la gente.
Por eso, aceptando como legítima la crítica en un país libre y democrático como es el nuestro, ¿de qué sirve quejarse de lo que hacen unos y otros si luego cuando se nos convoca a las urnas, no vamos?.
Y lo digo porque si considero malo denominarse apolítico, aún peor es ser un ciudadano totalmente pasota. Y es que como dijo Antonio Machado, es importante que todos y cada uno hagamos Política puesto que si no lo hacemos, seguramente alguien lo haga por ti y será contra ti. Por eso, cuando vamos a votar, no le estamos dando la oportunidad a los demás a que hablen por nosotros.
Hoy quiero acordarme de esos jóvenes universitarios que han hecho huelga en la Comunidad de Madrid. Quiero hacerlo para manifestarles mi total apoyo puesto que no hay mayor ascensor social que la Educación Pública. No hay mayor lugar para la igualdad de oportunidades y para hacer de la formación el auténtico ascensor social que la universidad donde gracias a las becas se hace posible que el hijo o la hija del obrero (en muchas ocasiones no con suficientes recursos económicos para poder estudiar), pueda conseguir sus metas, anhelos y sueños gracias a esa ayuda que de no existir, podrían verse abocados a un trabajo mucho peor remunerado y con peores condiciones laborales en todos los sentidos. Pues bien, para temas como estos tan importantes sirve el voto.
Es útil también para tener mejores sueldos como los de los funcionarios que lo verán mejorado en los próximos años con la mayor subida de la Historia de la Democracia (un once por cierto hasta el año dos mil veintiocho) y así, recuperar parte del poder adquisitivo perdido.
También es la herramienta para que hoy podamos disfrutar de mejores vías de comunicación, de un medio ambiente mejor, para ver ampliados nuestros derechos y libertades, para ser tratados por igual seamos hombres o mujeres.
Pero si no vamos a las urnas podemos correr el peligro de perder todo lo conquistado hasta ahora y como bien dejó expresado para el recuerdo el Viejo Profesor y para muchos, el mejor alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván con esta frase: "esta libertad que hoy ustedes disfrutan, costó mucho sacrificio y lucha. No crean que fue regalada, y si no están alerta en cualquier momento les será arrebatada".
Hagámosle caso ahora que aún estamos a tiempo, manifestándonos en las urnas ejerciendo nuestro derecho al voto, no vaya a ser que por no hacerlo, un día los de siempre decidan volver a quitárnoslo.