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5 claves sobre el caso del asesinato de la joven de Chella

5 claves sobre el caso del asesinato de la joven de Chella
(Foto: EP)
lunes 07 de noviembre de 2016, 15:20h
El cadáver semidesnudo de Vanessa, de 15 años de edad, en el interior de una sima a 300 metros de su domicilio ha conmocionado a la sociedad española, y ha situado en el mapa la localidad de Chella, un pequeño pueblo valenciano que apenas cuenta con 2.600 habitantes.

El descubrimiento tuvo lugar la mañana del 30 de octubre, cuando la joven llevaba 36 horas desaparecida. La menor cenó ese día con su madre y le comunicó su intención de ir a dormir a casa de una amiga. Se le pierde la pista a partir de las once y media de la noche del pasado miércoles, cuando fue vista por algún vecino cuando paseaba al perro. A partir de ese momento, se barajan diversas hipótesis sobre el destino de la joven. La que cobra más fuerza es la teoría de que Vanessa habría quedado con un grupo de tres amigos, entre los que se encuentra el actual autor confeso del crimen, Rubén Mañó Simón.

La confesión de Rubén Mañó

Desde el comienzo de las investigaciones policiales, Rubén Mañó se mostró totalmente colaborador, aportando el mensaje de WhatsApp que confirmaba que había quedado con la menor esa noche. Durante los interrogatorios posteriores, el joven no tardó en derrumbarse y confesar la autoría del crimen; aunque en un principio confesó que estranguló a la menor de forma accidental durante un forcejeo. “La sujeté fuerte del cuello y murió en mis manos”, afirmó, señalando que la discusión se había producido porque le había dicho a Vanessa que le gustaba una amiga suya.

Según su declaración, los hechos se sucedieron en una vivienda de la calle San Antón, el que hasta hace unos meses había sido el domicilio familiar del sujeto. El presunto asesino junto con su madre, acabó mudándose a otra casa tras las protestas de los vecinos por la venta de tabaco de contrabando por parte del detenido.

La noche de autos se encontraban únicamente en la vivienda Vanessa y Rubén. El equipo de Criminalística de la Guardia Civil intentará determinar lo que pasó entre ellos y precisar la secuencia de hechos que han desembocado en el trágico suceso.

Durante el interrogatorio, Rubén se mostró arrepentido y decaído. Su testimonio está plagado de incongruencias y lagunas que el joven adjudica a los efectos producidos por el consumo de una combinación de cocaína, alcohol y marihuana. Sostiene en todo momento que no fue un crimen premeditado, y que no era consciente de sus actos.

Hechos que contrastan con las evidencias de que el joven tuvo la frialdad de contactar con un amigo para pedirle prestado el coche, con el cual trasladó el cadáver de la menor hasta el lugar en el que fue encontrado posteriormente.

Durante la instrucción se determinará el grado de afectación de las sustancias en las capacidades intelectivas del sujeto, y si tal circunstancia podría actuar como atenuante.

La autopsia confirma la agresión sexual

El cadáver de la chica se encontró en un profundo barranco, semidesnudo (en su mitad inferior) y enrollado en una manta. El informe preliminar de la autopsia, que será remitido este lunes al juzgado de Xátiva, revela que la joven fue violada y posteriormente estrangulada. Versión que se contradice con la expuesta por el asesino confeso durante sus declaraciones; que niega en todo momento haber agredido sexualmente a la joven, y asegura que las relaciones eran consentidas.

El testimonio de Luis Llop, amigo del detenido.

La tesis que baraja la Guardia Civil es la de que Vanessa se resistió a mantener relaciones sexuales y Mañó la tomó por la fuerza, asfixiándola durante el acto. Alrededor de las diez y media, apenas unos minutos después de la muerte de Vanessa, el sujeto contactó con su amigo, Luis Llop, con la intención de que le dejara su coche para trasladar el cadáver. Tras insistir reiteradamente durante una hora (llegando a enviar 72 mensajes), finalmente el amigo accede a prestarle el vehículo.

Mañó trasladó el cadáver de Vanessa hasta un profundo barranco, conocido como “la sima del burro”, lugar donde antiguamente se arrojaban los animales de labranza muertos.

El amigo sostiene que no conocía las intenciones del ahora asesino confeso. “Rubén estaba muy nervioso y sudado. Le pregunté para qué quería el coche y me dijo que lo necesitaba para follar con su exnovia”, ha afirmado en recientes entrevistas. Rubén, en los interrogatorios practicados hasta ahora, confirma dicha versión.

Durante los siguientes días, Rubén no le dio ninguna explicación a su amigo, quien comenzó a sospechar sobre su implicación en la desaparición de la joven. Cuando se encontró el cadáver, Luis acudió inmediatamente a la Guardia Civil para mostrar los mensajes.

Historial de violencia machista

El acusado ya tenía dos denuncias a sus espaldas, además de una condena por violencia de género y una orden de alejamiento de una amiga de Vanessa, la cual había quebrantado en más de una ocasión.

La condena, por los delitos de lesiones y maltrato en el ámbito familiar, se remonta a octubre de 2015, impuesta por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 2 de Xàtiva; 50 días de trabajos en beneficio de la comunidad, además de la prohibición de acercarse a su expareja y comunicarse con ella.

Recientemente, una expareja de Mañó, quien mantuvo con él una relación durante cinco años, ha concedido una entrevista relatando su experiencia. “Te pegaba y a los cinco minutos se disculpaba llorando. La imagen que daba era que iba a cambiar, pero tiene dos caras. Estaba enganchado a las drogas".

También da detalles sobre la relación que el sujeto mantenía con Vanessa: afirma que no eran amigos, que compartían tiempo juntos debido a que eran pocos los jóvenes en la localidad, y a veces se reunían para salir de fiesta.

Retrata a Rubén como una persona dominante y controladora, que perdía fácilmente los nervios: "Llegaba fácilmente a las manos. En las peleas me decía que la culpa de todo la tenía yo, que estaba loca, pero luego me decía que me quería mucho y que seguiría conmigo después de todo y que me necesitaba”

La chica, de origen ucraniano, se lamenta de que nadie la creyera en su momento; motivo por el cual dejó de contar lo que le pasaba. La familia de Mañó pone en duda las declaraciones de la joven, y achaca los hechos a la influencia del alcohol y las drogas.

El perfil del asesino confeso

Por los datos a los que hemos tenido alcance, podemos esbozar un perfil criminológico de Rubén Maño Simón.

El sujeto cumple con algunas de las características del perfil básico de maltratador: una personalidad dependiente (manifestada en muchos de los comportamientos y actitudes que narra su expareja), celotipia, falta de control de los impulsos, y consumo de alcohol y estupefacientes.

Lo que desemboca en que la agresión suele ser un estado emocional intenso, unido a una falta de gestión emocional, que se ve catalizado por una serie factores precipitantes; celos, consumo de alcohol o drogas, la existencia de un ambiente reforzante, así como la percepción de vulnerabilidad de la víctima (de apenas 15 años).

Analizando su personalidad desde la perspectiva psicológica, podemos deducir que se trata de un individuo con inmadurez psicosexual, que comete el acto de agresión para autoafirmarse (se trata habitualmente de personas inseguras). También destacaría un alto grado de hedonismo; recordemos que no estudia ni trabaja.

Este tipo de individuos suelen cometer delitos en otras áreas, y son proclives a todo tipo de violencia sobre las mujeres, empleando la racionalización como mecanismo interno para minimizar su responsabilidad.
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