Mientras va conformando su futuro independentista y republicanista, este niño de la costa valenciana ya tiene prácticamente formados los rasgos básicos que mantendrá de mayor. Ríe en su sillita, acaso porque él tuvo más suerte que otros y no le tuvieron que cantar las ‘Nanas de la cebolla’. Sí acaso, parafraseando a otro poeta, su infancia son recuerdos de un patio de Canals, La Costera (Valencia) y allí no crecía un limonero, sino muchos, porque la huerta estaba plena de cítricos.