jueves 21 de febrero de 2008, 08:36h
Actualizado: 22 de febrero de 2008, 08:33h
Comienza la campaña más tensa, reñida y dura -y ruda- dela que tengamos recuerdo, y mira tú que en España ha habido campañas duras, rudas, tensas y peligrosas. La sensación es la de que nos jugamos mucho. Pero digo yo que en los estados mayores de los partidos se van convenciendo de que, tras el 9-m, habrá que pactar entre los dos grandes. Pactarlo todo, no, pero sí algunos temas de Estado importantes. Así que en esas estamos cuando esta noche se produce el primer debatazo, entre Solbes y Pizarro, en el que se supone que se hablará de economía y de algo más, pero civilizadamente; ambos estarán, en un futuro no lejano, condenados a entenderse, sea cual sea al final la peripecia personal de Pizarro en el PP, donde van a ocurrir muchas cosas.
Sí, muchas. Porque hay bastante gente segura de que, si el PP pierde por bastante, pongamos unos quince escaños -no es probable, pero sí posible-, Rajoy tirará la toalla esa misma noche, y entonces…Entonces el nombre de Pizarro va a sonar muy fuerte, en medio del guirigay.
Y hablando de campañas y de debates: estamos los chicos de Internet dispuestos a retransmitir el primero entre Rajoy y Zapatero, pero ni siquiera sabemos cuánto habrá que pagar por la señal y a quién. Una cierta improvisación, lógica porque todo se ha dejado para última hora, se aprecia entre los muchachos/as de la Academia de Televisión, cuando empiezan a arreciar los ataques contra Manuel Campo Vidal, su presidente. Claro, Federico Jiménez Losantos la ha tomado con él, como la toma con casi todo el mundo; para una vez que se produce un consenso interesante entre el PP y el PSOE…
Y, hablando de Internet: conocemos un par de periódicos digitales que quieren presentar una demanda contra la Administración por haberles dejado fuera - todos han quedado fuera, los digitales, quiero decir- de las campañas institucionales. O sea, de la propaganda en la que el Gobierno de ZP, como antes el de Aznar, ha invertido sumas cuantiosas. Esto, ya lo verán ustedes, no va a quedar así. No lo arregla ni el vecino de columna, que ahora se quiere llamar El Topo, aunque uno cree reconocer el perfil indiscutible de Carlos E., que ahora se nos ha metido a comentarista económico en este periódico, vaya por Dios.