paso a miles de versiones… y de plagios. El rock´n´roll nació básicamente de versiones y apropiaciones del rythm and blues de los años 40 y principios de los 50. Cuando los grupos ingleses comenzaron a realizar sus propias canciones y a triunfar en EEUU es cuando se comenzó a hablar de plagio. Los artistas originales negros ni siquiera tenían los derechos de las canciones que habían hecho, engañados por productores blancos que se quedaron con los mismos por pocos dólares en efectivo.
A los que militaban en la música folk les pasaba lo mismo, a Dylan le llevó varios años encontrar su propia voz, mientras tanto copiaba sin descaro a su gran ídolo Woody Guthrie. Pero, para dejarlo claro de una vez, una cosa es el plagio sin más y otra cosa es el plagio creativo, cuando aportas algo a la canción. Es lo mismo que con las versiones pero en el caso del plagio intentando sacarle el máximo provecho económico. Por ejemplo Jimi Hendrix versionó “All along the watchtower” de Bob Dylan y le salió una canción nueva. Incluso Dylan actualmente cuando toca esa canción lo hace versionando a Hendrix y no a su canción original.
Ahora mismo lo que buscan las acusaciones de plagio en la mayoría de los casos es notoriedad y un acuerdo económico, hay plagios que no lo son y canciones de las que nunca se ha dicho que sean plagio que sí lo son. En un memento en el que la música comercial es básicamente una repetición de una fórmula de éxito, ya sean tías buenas provocativas, tíos buenos latinos bailarines, adolescente buenorros y así hasta el infinito. La legislación establece un mínimo de entre 3 y 8 compases repetidos para considerar una canción plagio (en función de cada país) pero debería tener un apartado en el que se hablase de la máquina de clones que cantan canciones distintas que suenan exactamente igual.
Pero que los ‘indies’ no saquen pecho tan rápido, el plagio no es sólo propiedad de cantantes de moda o dinosaurios del rock, incluso una banda como Radiohead tuvo que admitir la coautoría de la canción con la que saltaron a la fama. Resulta que el sombrío “Creep” en el que Thom Yorke nos aseguraba que era una perdedor mientras Johnny Greenwood repartía guitarrazos a doquier era un plagio de ‘The Air that I breathe’ una canción del grupo de pop inglés The Hollies, la canción era de 1974 pero el grupo había saltado a la fama en los sesenta representando la cara más amable y melodiosa del beat británico. Seguro que a algún integrista alternativo ahora mismo le están saliendo sarpullidos pero que no se preocupe, Radiohead tan sólo estaba siguiendo una tradición tan larga como la música misma.
En España tampoco nos hemos mantenido alejados a las polémicas de plagios pero dos nombres brillan con luz propia, Mikel Erentxun y Hombres G. En el caso de estos últimos tienen uno de los plagios más claros que yo conozco “Dejad que las chicas se acerquen a mí” una canción firmada por David Summers que Brian Wilson no ha debido escuchar nunca, creo que la melodía le sonaría familiar.
Les dejo con algunos ejemplos destacados, juzguen ustedes si se parecen o no.
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