El Sistema Electroenergético Nacional (SEN) de Cuba inició un proceso de recuperación lenta tras el apagón masivo sufrido el miércoles.
Ese apagón dejó sin suministro eléctrico a más de 6 millones de personas en 2 tercios del país.
El director del despacho nacional de cargas del Ministerio de Energía y Minas, Félix Estrada, explicó en la televisión estatal que se logró energizar de forma limitada la región oriental, desde Guantánamo hasta Camagüey, priorizando servicios vitales como hospitales y fuentes de abastecimiento de agua.
El apagón masivo, que afectó desde la provincia de Camagüey hasta Pinar del Río, fue provocado por la "salida inesperada" de la termoeléctrica Antonio Guiteras en Matanzas debido a un salidero en la caldera. La compañía estatal UNE previó que la reincorporación de esta central, una de las mayores del país y con frecuentes fallos técnicos, demorará al menos 72 horas. En La Habana, el restablecimiento alcanzó apenas a 45.378 clientes, lo que representó solo el 5,7% de los 787.000 abonados de la capital.
Complejidad técnica y asedio energético
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, describió el proceso de reconexión como una tarea extremadamente compleja que requiere la creación de "islas de energía" para interconectar paulatinamente las centrales termoeléctricas y sincronizarlas con el SEN. Históricamente, Cuba recurría a motores de generación de diésel y fueloil para estos arranques rápidos, pero el Gobierno denunció que este sistema de generación distribuida se encuentra prácticamente parado desde enero debido al bloqueo energético de Estados Unidos, que impidió la entrada de combustibles importados a la isla.
Aunque la avería en la central Antonio Guiteras fue un fallo técnico independiente, la falta de combustible para respaldar el sistema se achacó directamente a las medidas de presión de Washington. Antes de este incidente, la UNE ya pronosticaba para esta jornada apagones que cubrirían el 63% del territorio nacional debido a la falta de capacidad de generación, una de las cifras más altas registradas desde que comenzaron a difundirse estadísticas energéticas en 2022.
Crisis estructural y falta de inversión
Cuba atraviesa una aguda crisis energética desde mediados de 2024, agravada en las últimas semanas. Actualmente, 7 de las 16 unidades de producción termoeléctrica operativas están fuera de servicio por averías o mantenimientos en centrales obsoletas con décadas de explotación. Esta fuente de energía supuso habitualmente el 40% del mix energético cubano, mientras que otro 40% dependía de la generación distribuida, hoy inactiva por falta de diésel. En amplias regiones del país, los cortes diarios superaron las 20 horas, mientras que en La Habana alcanzaron las 15 horas de duración.
Expertos independientes señalaron que el colapso respondió a una infrafinanciación crónica del sector, estimando que serían necesarios entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para sanear el sistema eléctrico nacional. Por su parte, el Ejecutivo cubano calificó la situación como una "asfixia energética" impuesta desde el exterior. En concreto desde EEUU.
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