La Casa Blanca ha informado de que el Gobierno de Irán ha frenado unas 800 ejecuciones de manifestantes que estaban programadas para el miércoles.
Esta decisión del régimen iraní se produce después de que el presidente de EEUU, Donald Trump, advirtiera de que habría "graves consecuencias" si el régimen continuaba con la represión letal contra los manifestantes.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que el equipo del presidente comunicó directamente al ejecutivo iraní que las matanzas debían cesar de inmediato.
La represión, disminuyendo
En todo caso, Trump sigue manteniendo una postura de cautela. Según sus declaraciones, las muertes derivadas de la represión están disminuyendo y, por el momento, parece no haber planes para ejecuciones masivas.
"El presidente entiende hoy que se suspendieron 800 ejecuciones", subrayó Leavitt. Esta relajación de la tensión coincide con las palabras del ministro de Exteriores iraní, quien aseguró en una entrevista para 'Fox News' que su país "no tiene planes" de ejecutar a los detenidos en las recientes protestas que sacuden la región.
Un caso simbólico de este cambio de tendencia es el de Erfan Soltani, un joven de 26 años arrestado en Karaj. Organizaciones de derechos humanos como Hengaw habían alertado sobre su inminente ejecución por ahorcamiento a principios de semana. Sin embargo, fuentes familiares han confirmado que la orden ha sido pospuesta. Trump reaccionó a esta noticia en sus redes sociales calificándola de "buenas noticias" y expresando su deseo de que esta dirección se mantenga en el tiempo.
Sanciones a altos cargos iraníes
A pesar de la suspensión de las ejecuciones, la presión de EEUU sobre Irán no ha cesado. El Departamento del Tesoro ha impuesto sanciones a 5 altos cargos iraníes, acusándolos de ser los arquitectos de la represión. Entre los sancionados se encuentra el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, así como varios comandantes de la Guardia Revolucionaria y de las fuerzas del orden. El gobierno de Estados Unidos les señala como responsables directos de la violencia ejercida contra la población civil.
Además de las restricciones individuales, la Administración Trump ha iniciado una operación para rastrear los activos financieros que los dirigentes iraníes estarían intentando transferir a bancos internacionales. El Tesoro advirtió de que está vigilando de cerca estos movimientos de fondos. Esta medida busca asfixiar económicamente a quienes el ejecutivo estadounidense denomina "arquitectos de la represión", en un contexto donde las protestas por la situación económica y la falta de libertades siguen activas en más de 180 ciudades iraníes.
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