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Votaciones brasileñas: Lula no necesita una segunda vuelta

Bolsonaro y Lula
Bolsonaro y Lula (Foto: Twitter)
domingo 02 de octubre de 2022, 11:03h

Este domingo los brasileños acuden a las urnas para votar en la primera vuelta de las primeras elecciones que celebra Brasil tras la pandemia de Covid-19.

Aunque a estos comicios concurren más de 10 candidatos, hay una preferencia innegable por 2 de ellos: el actual presidente, Jair Bolsonaro, y el ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, que gobernó hace más de una década, pero que se posiciona como el favorito en las encuentras.

Sin embargo, es importante señalar cómo es el sistema electoral brasileño porque por un lado es presidencialista, pero tiene un Congreso nacional bicameral que juega un papel muy importante.

De forma que hoy, no solo se elige al próximo presidente y al vicepresidente, sino también a los 513 miembros de la Cámara de Diputados y a 27 de los 81 senadores; al igual que a los gobernadores y vicegobernadores estatales y los miembros de las Asambleas legislativas de los estados.

El voto en Brasil es obligatorio para todos los mayores de edad en plenas facultades y, aunque la multa a la que se enfrentan los abstencionistas es irrisoria, los ciudadanos que se abstengan sí están obligados a presentar una justificación para realizar trámites como la emisión de pasaporte. Mientras que para los jóvenes de entre 16 y 18 años y los mayores de 70, acudir a votar es opcional.

"Ha contribuido a incentivar una mayor cultura de voto en el país, aunque la abstención suele rondar el 20%", expone a ‘RTVE.es’ Esther Solano, doctora en ciencias sociales y profesora en la Universidad Federal de Sao Paulo.

En 2018, en la primera vuelta, la tasa de participación rondó el 80% y quizás este año vote más gente, no tanto por la obligatoriedad, sino por la impresionante polarización "afectiva y simbólica" de estos comicios.

No obstante, el sistema ya contempla una segunda vuelta para las elecciones, en la que los ciudadanos eligen entre los 2 candidatos con más votos, siempre y cuando ningún aspirante obtenga la mayoría absoluta en la primera votación. Aunque varias encuestas plantean la posibilidad de una victoria directa de Lula.

2 de 11

Es cierto que concurren 11 candidatos, pero ya las encuestas muestran un país dividido entre solo 2 opciones: la continuidad del actual mandatario, Jair Bolsonaro; o la vuelta de Lula da Silva, que fue presidente entre 2003 y 2011.

También hemos sido testigos del Brasil más armado: "No queremos una dictadura con Lula y nos vamos a juntar por nuestro derecho", han expresado en medios seguidores de Bolsonaro.

El presidente Bolsonaro ha facilitado e incluso ha llegado a incentivar la tenencia de armas en el país, fijándose en el modelo estadounidense. Y por otro lado, ha sido fuertemente criticado por su gestión de la pandemia, llegando a ser acusado de poco empático por su actitud negacionista.

En cambio, el candidato del Partido de los Trabajadores está tratando de apelar a la nostalgia de un tiempo mejor, recordando los años de prosperidad que trajo su mandato frente al caos que está dejando a su paso la presidencia de su adversario.

Se cumplen 30 años de la primera victoria de Lula, que ha pasado por prisión, pero aún así cuenta con el apoyo de diferentes partidos progresistas y hasta ha elegido como candidato a vicepresidente a un antiguo rival: el conservador Geraldo Alckmin.

Y pese a que los sondeos sitúan como ganador al ex presidente Lula, la mayoría apunta a que habrá una segunda vuelta el 30 de octubre.

Por sectores de población, los ciudadanos de rentas bajas y las mujeres prefieren a Lula que, de cumplirse estos pronósticos, alcanzaría su tercer mandato presidencial.

Ángeles y demonios en campaña

Mientras Bolsonaro se ha referido a estos comicios como "la lucha del bien contra el mal"; Lula se ha centrado en hablar de “la democracia contra el fascismo”.

Duras acusaciones en una campaña totalmente marcada desde su inicio, o incluso desde antes, por la polarización y la crispación entre los candidatos y sus respectivos seguidores.

Para Solano, esta crispación, que si bien puede estar presente en cualquier democracia, es novedosa, y habla de "una polarización específica".

Primero, porque es la primera vez que un presidente se enfrenta a un ex presidente; y segundo, "y más importante", porque ambos son "personajes carismáticos, con una gran fuerza movilizadora de afectos y pasiones políticas".

"Tanto Lula como Bolsonaro no se representan solo a sí mismos, son campos sociopolíticos, campos movilizadores, con una potencia afectiva muy grande, que mueven contenidos muy pasionales. Amor, odio, esperanza, resentimiento, rabia. Eso sí que es algo específico de este momento", argumentó la socióloga.

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