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Los desafíos de Macron: nombrar al primer ministro y consolidar su victoria en las elecciones legislativas

lunes 08 de mayo de 2017, 13:52h
Poco debe o debería durar la resaca de la victoria en las elecciones presidenciales de Francia. El nuevo presidente de la V República, Emmanuel Macron, tiene que afrontar una serie de desafíos que van más allá de los retos económicos y sociales del país, y es que en poco más de un mes se celebrarán las elecciones legislativas de las que saldrá una nueva Asamblea Nacional. Macron se ha convertido en el primer presidente sin partido, por lo que debe intentar que su plataforma En Marche! consiga una amplia representación en el Asamblea Nacional o se verá abocado a la cohabitación.
Los desafíos de Macron: nombrar al primer ministro y consolidar su victoria en las elecciones legislativas
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(Foto: Emmanuel Macron)

Francia es un ejemplo de sistema semi-presidencialista, en el que coexisten las figuras del jefe de Estado o presidente de la República y el jefe de Gobierno o primer ministro. Es el presidente el que nombra a su primer ministro, pero éste debe ser refrendado por la Asamblea Nacional. Esto abre la puerta al fenómeno de la cohabitación, que ya se ha dado en otras ocasiones, ya que el primer ministro puede pertenecer a una opción política radicalmente opuesta a la del presidente, algo que puede suponer la paralización o colapso del sistema político.

La plataforma En Marche!, que apenas ha cumplido un año de vida, ha sido la sorpresa en la campaña electoral francesa. Tras una primera vuelta en la que quedaron descartadas las opciones de izquierda, este domingo, los franceses estaban llamados a elegir entre el proyecto liberal de centro-derecha de Emmanuel Macron o la ultraderecha populista de Marine Le Pen. Si bien Macron se ha impuesto con un holgado resultado, la abstención y los votos en blanco y nulos indican que no es la opción preferida por los galos, sino más bien el triunfo de lo menos malo.

Esto podría suponer un problema de cara a las elecciones legislativas, que al igual que las presidenciales, cuentan con dos vueltas, el 11 y 18 de junio. La Asamblea Nacional o Cámara Baja está compuesta por 577 escaños que deben ser elegidos por los ciudadanos mediante una fórmula similar a la elección presidencial. Para que una opción se imponga en la primera vuelta debe superar el 25% de los votos, o se celebrará una segunda vuelta en la que concurren todas las opciones que hayan alcanzado al menos el 12,5% de los sufragios.

Si la plataforma, que Macron renombrará y convertirá en partido político tradicional, consigue un gran respaldo del electorado, el presidente podrá nombrar a un primer ministro afín y que le permita llevar adelante su hoja de ruta marcada , al menos en teoría, por importantes reformas en materia económica, laboral y de política exterior, entre otras cosas. Si por el contrario se impone otra opción política, Macron se verá obligado a la cohabitación con un primer ministro cuya hoja de ruta sea radicalmente opuesta, lo que podría suponer un panorama marcado por la incertidumbre e inestabilidad gubernamental.

El impopular presidente de la República, el socialista François Hollande le traspasará los poderes a Macron esta misma semana, y este tendrá que nombrar a su primer ministro. Si bien no han trascendido muchos datos más allá de las quinielas habituales, Macron ha avanzado que tiene en mente a un hombre o una mujer que se adheriría a su proyecto político, por lo que se muestra confiado de una victoria en las elecciones legislativas.

Aunque es cierto que el sistema electoral francés favorece la gobernabilidad y, al mismo tiempo, ofrece información sobre las preferencias reales del electorado y el peso de los partidos, también se puede ver abocado al colapso en el caso de que el presidente y el primer ministro no sean capaces de establecer un sistema de acuerdos y compromisos mínimos, o lo que es lo mismo, no sean capaces de cohabitar.

- ¿Qué funciones desempeñan el presidente y el primer ministro?

La Constitución francesa establece las funciones y poderes que deben desempeñar tanto el presidente de la República como el primer ministro. Además de nombrar al primer ministro y a los miembros de su Gobierno, el presidente de la República tiene entre sus competencias: velar por el cumplimiento de la Constitución, garantizar el correcto funcionamiento de las instituciones, garantizar la independencia judicial, disolver la Asamblea Nacional, promulgar leyes y conceder indultos… Además, el presidente dispone de un "ámbito reservado" que le otorga primacía en materia de defensa y diplomacia, por lo que la política exterior es una de sus competencias fundamentales. Sin embargo, cabe destacar que la mayor parte de los poderes del presidente no pueden ser ejercidos sin el respaldo del Gobierno.

El primer ministro ostenta la jefatura de Gobierno; es nombrado por el presidente y debe contar con la confianza de la Asamblea Nacional, del mismo modo que su cese debe contar con el respaldo de esta Cámara Baja. Entre sus competencias cabe señalar la iniciativa legislativa y la dirección del Gobierno.

Los periodos de cohabitación que han tenido lugar hasta la fecha en Francia han mermado ligeramente la función presidencial ya que ha sido jefe de Estado al mismo tiempo que líder de la oposición al no contar con el respaldo necesario en la Asamblea Nacional. Según el artículo 12 de la Constitución gala, el presidente de la República puede disolver la Asamblea Nacional, y de hecho, los presidentes Charles De Gaulle, en 1962 y 1968, François Mitterrand, en 1981 y 1988, y Jacques Chirac, en 1997, utilizaron esta prerrogativa.

Habrá que esperar al mes de junio para saber si este fenómeno de la cohabitación vuelve a marcar la vida política en Francia o si finalmente Macron consolida su liderazgo en las urnas.

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