Ha tenido que llegar el viento y la lluvia para hacerle bajar a Tomás Gómez de esa primavera feliz en la que se había instalado. Hora es de arremangarse y de entrar en los charcos que tiene Madrid, y de presentar cara allá dónde el socialismo parecía haber huido desde los tiempos de Leguina.
Tomás Gómez es un dirigente preparado, de una edad óptima para disputar la Comunidad de Madrid, y con la experiencia de una gestión positiva en el Ayuntamiento de Parla. Su primer viaje hacia la realidad consistirá en recoger a los náufragos de la desilusión que han ido cayendo a las aguas de la derrota, aquellos que confiaron en Simancas y los “tamayearon en Vallecas”, y aquellos otros que se tragaron un candidato al Ayuntamiento de Madrid cuando estaban a punto de cerrar el plazo. El PSOE lleva veinte años haciendo experimentos en su contra en Madrid, una manera de hacerse el harakiri que ya produce ardor de estómago.
Otro de los retos consistirá en ponerle las pilas a los consejeros socialistas de Caja Madrid, dos de ellos tienen un futuro turbio. Y luego los pequeños detalles de presencia y de oposición, entre ellos buscar una sede más céntrica puesto que la del actual PSM está donde el aire da la vuelta.
Gómez es ágil, simpático y se desenvuelve con frescura. Le falta discurso político y le sobra timidez… pero antes de que Miguel Ángel esculpiera el David aquello era una roca pelada. No digo que Tomás Gómez sea un candidato desnudo, muy al contrario, es un tipo con arte. Tampoco es José Tomás, tal y como le gustaría a una parte de sus adversarios, (internos).
correo@rafaelmartinezsimancas.com