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La Ciudad Universitaria de Madrid cumple 80 años

sábado 07 de marzo de 2009, 14:04h
Actualizado: 09 de marzo de 2009, 15:17h
Construida por deseo del Rey Alfonso XIII, mimada por Primo de Rivera y por la República, campo de batalla durante la Guerra Civil y escenario de revueltas estudiantiles contra la dictadura del general Franco, la Ciudad Universitaria de Madrid, una empresa nacional desde sus orígenes, cumple ahora ochenta años.
Una efeméride que Miguel Fernández de Sevilla, profesor de Medicina Legal en la Facultad de Medicina de la Complutense, además de docente en la UNED, ha querido aprovechar para contar en un libro la historia de este lugar dedicado desde hace ocho décadas a la docencia, la investigación y la formación.

Un espacio universitario todavía hoy "único" pero con "un cierto grado de saturación de edificaciones", según escribe en el prólogo del libro Carlos Berzosa, rector de la Universidad Complutense, principal inquilino de sus más de trescientas cincuenta hectáreas de superficie. Fue Alfonso XIII, convencido de la necesidad de modernizar una España con una aterradora tasa de analfabetismo y una sanidad penosa, quien alumbró el proyecto de construir en Madrid una ciudad universitaria que agrupara a todas las facultades hasta entonces desperdigadas y ubicadas en viejos e insalubres edificios de la Villa y Corte.

En la mente del Rey se dibuja así un proyecto arquitectónico revolucionario para su tiempo, inspirado en los campus estadounidenses y en los europeos más modernos, que atendiera a las necesidades "del cuerpo y el espíritu", destaca el autor del libro.

Luz a raudales

Un lugar en el que se levantarían modernos edificios, con luz natural a raudales, rodeados por campos para la practica de deportes, espacios abiertos y abundante arbolado. Los nuevos edificios estarían dotados de modernas aulas, amuebladas con el mismo criterio, y con otras instalaciones -hasta un comedor autoservicio para alumnos y profesores, los primeros de España- que hicieran más cómoda y agradable la vida universitaria.

El 17 de mayo de 1927, coincidiendo con el XXV aniversario del Reinado de Alfonso XIII y con pleno apoyo del Gobierno presidido por el general Primo de Rivera, un real decreto creaba la Junta Constructora de la Ciudad Universitaria de Madrid, que durante décadas, hasta su liquidación en tiempos de Franco, se encargaría de promover, realizar y concluir el sueño del monarca.

El trabajo de esta Junta debía encaminarse "no solo a planear edificios", sino a lograr que la Ciudad Universitaria fuera "una institución modelo que sirva para regenerar y perfeccionar la educación superior y donde el estudiante viva en su ambiente y encuentre cuanto necesita para su bienestar espiritual y físico", en palabras del propio Rey. La nueva Ciudad Universitaria, con fuerte vocación hispanoamericana desde sus orígenes, se construiría al oeste de Madrid en unos terrenos del lugar conocido ya entonces como la Moncloa, próximos al río Manzanares, propiedad de la Corona, que los donó, y del Estado.

El dinero para poner en marcha tan importante y novedoso proyecto arquitectónico y educativo saldría del bolsillo del Rey, de las arcas del Estado y de aportaciones privadas e institucionales, además de sorteos extraordinarios de lotería.

Entre otras iniciativas para recaudar fondos, narra el libro, el Gobierno de Primo de Rivero promovió una suscripción pública de 25 céntimos por persona para costear 100 camas del Hospital Clínico, uno de los primeros edificios cuya construcción fue abordada, junto a las Facultades de Medicina y Filosofía y Letras. Dos millones de pesetas más, recaudados mediante suscripción popular a iniciativa de varios bancos para conmemorar las bodas de plata del Rey, fueron donados por Alfonso XIII para costear el inicio de las obras.
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