La Lady Di civil
lunes 27 de abril de 2009, 22:43h
Actualizado: 30 de abril de 2009, 21:36h
Me parece un poco exagerado todo el lío mediático que se ha montado entorno a la figura de Carla Bruni en su visita de estado a Madrid. Parece que la visita de estado es la suya y que su marido es el 'señor de Bruni' que ha venido a la capital a pasar el rato mientras todos estamos pendientes de si Carla lleva tacones o de si Bruni va a tal o cual sitio.
Simplemente por relativizar, aclarar y dejar cada cosa en su sitio hay que decir que el jefe del estado es él. Y no ella. El presidente francés es él y no ella. El 'importante' para las relaciones de los dos países es él y no ella. Y el que nos va a echar una mano para acabar con el terrorismo es él y no ella. Exagerado, sí. Pero igual de exagerado que la atención desmedida que hemos brindado –todos– a la presencia de Bruni en Madrid.
Luego siempre nos quedará la política de estado del Hola, del Semana o del Paris Match. Eso es otro cantar que vende millones de ejemplares y donde Carla es la auténtica reina. Pero insisto: eso es otra cosa y no política de estado. Simplemente como reflexión: muy bien deben de estar las relaciones entre los dos países cuando la noticia es si Bruni lleva más o menos tacones o si Bruni podrá almorzar con la Princesa de Asturias a solas. No tengo muy claro si Bruni ha llegado en el momento justo o sabe estar en el lugar adecuado. El momento justo en el que parece que Europa necesita una Lady Di civil o en el lugar adecuado de ser el trampolín de un marido con muchas aristas.
Afortunadamente París no opta a los juegos olímpicos de 2016: si la candidatura francesa pudiera tirar ahora del efecto Bruni, igual le hubiera cambiado la para Tony Blair y a su suite de los milagros en el Hotel Raffles de Singapur.